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Visita Batopilas Pueblo Mágico, con herencia Rarámuri y tradición minera

Por Catalina Guadarrama

Chihuahua, el estado grande de México, diverso en climas, relieves, ecosistemas y culturas. Nos lleva de sorpresa en sorpresa entre atractivos y actividades que requieren más de una visita al Estado, para seguir explorando, descubriendo y disfrutando.

A 389 kilómetros de la capital de estado, en lo más profundo de las Barrancas del Cobre se encuentra Batopilas de Manuel Gómez Morín; es uno de los tres Pueblos Mágicos de Chihuahua. Se desarrolló en la ladera del río del mismo nombre que proviene de la voz de origen rarámuri que significa “Río Encajonado”. Su origen se remonta a 1632, cuando una banda de exploradores encontró en este bello rincón, enormes vetas de plata. Se sabe de más de 300 minas que durante tres siglos han mantenido a Batopilas en el mapa con los yacimientos de plata nativa más importantes de América.

En las minas abundaba la plata, zinc y oro, atrayendo la atención del mundo, por lo que prominentes empresarios llegaron hasta el lugar. Alexander Shepherd reconocido en la historia como “el padre del Washington moderno” y magnate de la plata, construyó escuela, hospital y la magnífica Hacienda San Miguel, su residencia familiar donde vivió hasta el día de su muerte.

En su época más prolífica, Batopilas registró una población de 10 mil habitantes y debido a la bonanza económica, fue la segunda población del país en tener suministro eléctrico después de la Ciudad de México, además, formó parte de la Ruta de la Plata junto con Durango y Zacatecas.

 Este hermoso poblado, fue la cuna del político Manuel Gómez Morín, fundador del Banco Central hoy conocido como Banco de México. El poblado, comenzó a vivir su declive económico por el cierre de minas, quedó encapsulado en el tiempo y la memoria a partir del año 1900.

Actualmente es refugio predilecto de viajeros inspirados por la variada naturaleza, la historia, la geología, la música y su gente se ha mantenido por siglos lejos del bullicio de la vida moderna.

Los locales gustosamente compartirán sus tradiciones, historias y leyendas, transmitidas de voz de los descendientes de aquellos aventureros, mineros y de alguno de los académicos y estudiosos que estudian a los Rarámuri, habitantes originarios de estas tierras.

Te sorprenderás con el cambio de vegetación, ya que notarás, conforme desciendes la barranca, irás de un clima seco y árido hasta verte inmerso en un clima subtropical al estar a 500 metros sobre el nivel del mar, árboles exuberantes como el copalquín, el vinorama y el árbol tescalama.

 El trayecto desde Creel (140 kilómetros), también Pueblo Mágico es de 3 horas por una carretera sinuosa, encontrarás le mirador (Mirador de La Bufa) te maravillarás con los paisajes incomparables, donde podrás tomar muchas selfies para compartir en tur redes sociales.

Si quieres realizar la travesía para llegar a una de las barrancas más profundas del mundo, en el centro del poblado, cerca del edificio de la Presidencia Municipal, encontrarás varios establecimientos de hospedaje con servicios para todos los presupuestos, cuyo diferenciador es ofrecer un ambiente de desconexión y relajamiento total siendo factible para el turista amante de la naturaleza, si buscas experiencias culturales y de aventura. Cabe resaltar que existe un hotel boutique en una de las casonas más antiguas en Batopilas; perteneció a un minero que llegó a acumular riqueza suficiente para adquirir un Marquesado. El edificio fue cuidadosamente restaurado y decorado para brindar al huésped la experiencia del glamour de la bella época.

Recorrer las calles de Batopilas será un paseo multicolor y fotografiable por sus fachadas coloniales pintorescas. Siguiendo la ribera del río Batopilas a sólo 8 kilómetros del pueblo, encontrarás La Misión de Satevó, ejemplo de la arquitectura colonial del siglo XVII fue denominada como la “Catedral Perdida” por estar aislada del pueblo en lo profundo de la barranca. Su edificación comenzó en el año 1699 por el misionero jesuita Manuel Ordaz y los nativos rarámuri, nombrándola Santo Ángel Custodio de Satevó y dedicando su devoción a la Virgen de Los Dolores. Fue administrada por la orden jesuita hasta 1767, año en que fueron expulsados del continente americano. Si tienes tiempo busca un guía para que te lleve a visitar la misión de Nuestra Señora de Loreto de Yoquivo, otra edificación del siglo XVIII.

Visita el antiguo acueducto de 3 kilómetros de largo, construido a fines del siglo XIX por la Compañía Minera de Batopilas con fines hidroeléctricos. También encontrarás abierta para visitas, la casa donde nació el ilustre Manuel Gómez Morín. Otras edificaciones destacables son la Presidencia Municipal, la Residencia del Marqués de Bustamante, la antigua Casa de Raya y la Casa Barffuson, hoy convertida en un exclusivo hotel boutique.

Camina por sus senderos y miradores, escucha las historias y leyendas, vive la experiencia de una fogata bajo la luna llena, practica ciclismo de montaña entre los cañones, disfruta la brisa de los saltos de agua en San Fernando cerca de Piedra Redonda y sus cascadas en barranca Los Plátanos, disfruta observando la fauna de la región como venados, guajolotes silvestres, jabalíes, pumas, liebres, guacamayas, paloma montés, colibríes y codornices; admira el pueblo desde las alturas al subir a la tirolesa y sus puentes colgantes.

Corona tu visita conviviendo con la comunidad Rarámuri, guardiana de esta región; asómbrate con su sabiduría, parte de su cosmogonía y tradiciones. Participa en el juego rarajípari. Visita Munerachi, Coyachique y Guimaybo, aldeas que preservan su identidad autóctona fielmente. Sola necesitarás recurrir a los servicios de los guías locales autorizado. En aquellas vastedades, no es recomendable aventurarte solo. Es territorio sin señal de telefonía celular y solamente acompañado de los locales disfrutarás con toda seguridad de tan grandiosa geografía.

Maravíllate observando a los locales elaborar artesanías, las hacen a base de barro, madera fibras naturales y textiles. Cada pieza es única, aquí no existe la producción en serie y eso le brindará a tu artesanía un rasgo invaluable. Te costará elegir entre wares, (cestas) bateas, rebozos, piezas de ornato y artículos utilitarios que te brindarán el conocimiento del uso que hacen los rarámuris de lo que la misma región les brinda y el obsequio que esta cápsula del tiempo en lo profundo de la Sierra Tarahumara te brindará para toda la vida.

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