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Te declaro mi amor, Valparaíso

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“Valparaíso es un caleidoscopio,
un naufragio al revés.
Valparaíso es un andamio en ventolera,
un laberinto de colores.
Valparaíso son escalas que van al cielo,
ascensores por entre los patios de las casas…
un despelote desordenado y hermoso.”
Leo Silva A.

valparaiso

La ciudad de Valpo, como le llaman los chilenos, es más que una ciudad, un pueblo que convive con el pasado en el presente. Como dijo Rousseau: “Hay mucha diferencia entre viajar para ver países y para ver pueblos”. Hoy los invito a recorrer este maravilloso pueblo que nos une a través del puerto en las aguas del inmenso océano pacífico.

Se ubica a 120 kilometros de Santiago y en 2003 fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
Sus habitantes construyeron la ciudad espontáneamente, subiendo por las faldas de los cerros, convirtiéndolos en un conjunto de casas multicolores que desafían la gravedad y el vértigo. Caminar por sus calles es toda una experiencia mientras admiramos los murales pintados por los vecinos y artistas del lugar.

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Los tres cerros más famosos son: Concepción, Alegre y Bellavista. Hay muchos más para conocer pero a mi entender estos son los que uno no se puede perder.

El primero es el corazón de un pequeño barrio que, entre bares y restaurantes típicos, nos invita a disfrutar de los miradores y paseos. En el Paseo Gervasoni nos tomamos un minuto para admirar la belleza del mar azul y seguir rumbo a la casa Mirador de Lukas donde encontramos una exposición permanente de 300 obras realizadas por el dibujante Renzo Pecchenino Lukas, que dan cuenta de la historia de la ciudad.

En el segundo nos trasladamos al pasado cuando encontramos casas de la colonia inglesa del Siglo XIX que se mantienen en perfecto estado. Aquí es famoso el Paseo Yugoslavo donde se contempla una de las mejores vistas de la bahía. Tomarse un café al borde de la quebrada del cerro es impagable.

En el tercero está anclada la segunda casa de Neruda: La Sebastiana (calle Ferrari 692). Con una imperdible vista ofrece recorridos por cada uno de lo rincones secretos del poeta que le tenía miedo al mar pero construía sus casas con forma de barco. Les voy a contar más de ésto cuando escriba acerca de las casas de Neruda.
En el cerro Bellavista también encontramos el Museo a Cielo Abierto dónde se aprecian pinturas y murales de artistas nacionales.

Entre los tesoros de Valparaíso se encuentran los 22 ascensores que nos llevan al pasado. El ascensor polaco, construido en 1915, es el más pintoresco de la ciudad. Uno de los más antiguo es el ascensor El Peral, construido en 1902. Éste, es un paseo obligado para conocer el sentido y sector declarado patrimonio de la humanidad. Se encuentra junto a los ascensores Reina Victoria y Concepción (el primero en ser construido en 1883).

Por último recomiendo almorzar en alguno de los restaurantes en el barrio del puerto y claro deleitarse con pescado recién sacado del mar.

Si pasan una noche en el pueblo o cerca de él no dejen de admirar como los cerros se iluminan enseñándonos una postal:

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Valparaíso es IMPENSABLE. Como bien dijo el poeta: “VALPARAÍSO, qué disparate eres, qué loco, puerto loco, qué cabeza con cerros, desgreñada, no acabas de peinarte, nunca tuviste tiempo de vestirte, siempre te sorprendió la vida, y te despertó la muerte.”

Las baldosas hablan en las calles de Valpo.
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