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Tailandia, día 1 – Bangkok

Después de 16 horas de viaje en clase turista y una breve parada en Doha (Qatar) llegamos a Bangkok. Lo de clase turista no lo digo porque sea uno de los afortunados que pueden disfrutar habitual u ocasionalmente de las delicias de viajar en preferente, sino porque volar durante 16 horas en un pequeño cubículo diseñado para personas de no más de 1,6m de altura no es sano. Lo peor no es eso, sino que al entrar y salir de avión te pasan por la zona de clase business para que tengas una breve visión de lo que te vas a perder durante la duración del vuelo mientras lo único que puedes hacer es odiar a los que tienen recursos para pagarse un billete que es más caro que todas mis vacaciones.

Llegamos a Bangkok y la guía local, que dice llamarse Teresa pero que tiene aspecto y acento local, nos lleva al hotel. Anantara Sathorn Bangkok. Nada más llegar nos dicen que somos clientes VIP y nos suben a la planta 37 para hacernos el check-in lejos de la chusma corriente y ordinaria. Ahora somos nosotros los que vamos en business y no nos importan las miradas inquisitorias del resto de clientes. En cualquier caso, nuestros motivos son otros y los agradecimientos a mi querida María, que ha movido sus contactos en Bangkok para que nos traten como a reyes.

Unos refrigerios y muchas sonrisas y genuflexiones después, nos llevan a nuestra habitación de la planta 35 desde la que podemos ver todo Bangkok. Somos unos privilegiados.

Ducha rápida en un cuarto de baño tan grande como nuestra casa y a descubrir la ciudad. Primera parada: MBK shopping centre.

Vale, es muy triste, pero llegamos tarde y el palacio y los templos estaban cerrados, así que nos fuimos a ver este curioso centro comercial con unas 400 tiendas donde el local medio tiene 9m2 y unos dos millones de artículos a la venta.

Visto el centro y hechas las primeras compras, nos dirigimos a Pat Pong. Intentamos ir andando, pero nos perdimos y acabamos cogiendo un tuc tuc hacia la zona. Pat Pong es un mercado donde se puede comprar todo tipo de cosas: desde falsificaciones perfectas tanto en producto como empaquetado, hasta merchandising de la ciudad y, por supuesto, sexo de todo tipo y colores.

Nada más bajar de tuc tuc empezamos a ver algunas cosas para comprar a la vez que nos asaltan tanto a Inma como a mi con todo tipo de ofertas sexuales y espectáculos eróticos. Ofertas que, declinamos con una sonrisa en la boca y una genuflexión.

Cinco minutos después de llegar al mercado echo mano de la cartera para comprar algo y ya no estaba. La había puesto en una zona que yo consideraba segura pero que parece que no lo era. Cremallera abierta y mi cartera con unos 150€ en moneda local, todas mis tarjetas, carné de conducir y DNI había volado.

Lo que podía haber sido una experiencia desagradable se tornó en una experiencia única de la amabilidad de los Tailandeses. La revisora de metro de la zona nos coló porque no teníamos dinero, pero no sin antes intentar darnos 100bahts (unos 2,5€, pero con ellos allí se hace muuuuucho) de su bolsillo por si lo necesitábamos para llegar al hotel. Lo declinamos y subimos al tren.

En el hotel todo el personal se volcó con nosotros. Incluso el jefe de seguridad nos acompañó a poner la denuncia donde un amable policía nos atendió en inglés y nos escribió la denuncia en Thai. Bonito recuerdo de nuestro primer día en Bangkok y experiencia agridulce en nuestra primera toma de contacto con el país.

8.037893
98.818502

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