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SANTOS Y NO TAN SANTOS DEL PRESBITERO MAESTRO

De personajes e historias peculiares está poblado el Museo Cementerio Presbítero Maestro. Entre sus muros blancos, en medio de sus calles y avenidas,  habitan más de  220 mil personas que tienen mucho que contar.  Seres a los que se les atribuyen milagros y se han convertido en símbolos de la creencia popular. Que nos han dejado anécdotas muy sabrosas o que sin quererlo, son motivo de leyendas fantasmales, como sucede con el ex presidente Ramón Castilla.

 NIÑOS MILAGROSOS

Ricardito Espiell Barrionuevo, es uno de los inquilinos más populares del Presbítero Maestro. Pese a vivir rodeado de grandes celebridades, como José Gálvez, Oscar Benavides, Sánchez Cerro, Ricardo Palma y Felipe Salaverry, Ricardito no se hace problemas… sabe que a él sí lo visitarán. El no habla, pero hay quienes aseguran que sí lo hace, incluso no falta alguien por ahí que afirma haberlo visto correr,  jugar y hasta tomar una combi en la avenida Brasil.

Espiell Ricardo 2

Es el personaje más solicitado en el Museo Cementerio Presbítero Maestro. A diario escucha un sinfín de historias, aunque nadie sabe la de él,  ni cuando comenzó su culto. Lo poco que se conoce es que este  niño dejó el mundo de los mortales a los siete años de edad, a causa de una enfermedad “perniciosa”. Fue hijo de Ricardo Espiell, secretario del presidente Manuel Pardo y es el depositario de la esperanza de niños, mujeres y hombres que le rezan, piden favores, dejan flores, dulces, juguetes y visten de acuerdo a las festividades religiosas.

Su tumba de mármol (Pta. 4, frente al cuartel el Buen Pastor), lleva una escultura que lo reproduce a cuerpo completo y ante la que sus devotos le piden trabajo (de ahí que también le dicen el Santito de los Cachueleros”), buena salud, encontrar a la persona querida, al amor verdadero o retener al idilio que se quiere escapar.

A pocos metros de Ricardito, hay otro niño que no llegó a nacer y que va camino a convertirse en su seria competencia. Los  trabajadores del Presbítero Maestro, dicen que hay gente que asegura que  “FETO” hace milagros y ya en las jardineras de su lápida, ubicada en la Puerta 4, del cuartel para párvulos San Matías  B-78, luce flores de uno de sus beneficiados que le pidió le ayude a resolver un problema con su hijo mayor. Este personaje, en cuya lápida están escritas sólo estas cuatro letras, se encuentra rodeado de un halo de misterio. Nadie sabe su origen, sólo que los domingos no le falta la visita de un hombre que se ha convertido en su protector, pues ha pagado para que le arreglen su nicho y lo mantengan en buen estado.

OLOR A SANTIDAD

Sor María de la Cruz y la Luz  es otro de los personajes más queridos. Llevó una vida modesta, sin embargo hoy comparte el cuartel de La Resurrección (Pta. 4, nicho 18-A), con Juana Rosa García de la Plata,  marquesa de Torre Tagle; Javier Ramírez de Laredo, Conde de San Javier y Casa Laredo y,  Petronila Bravo de Lagunas y Castilla, Condesa de Saavedra, entre otros nobles aristócratas.

Se dice que esta religiosa terciaria, de la orden de Nuestra Señora de las Mercedes, murió en olor de santidad. En un fragmento del Diario de Lima, publicado en la Revista Histórica de Lima,  se le califica de mujer admirable en virtudes y de dones sobrenaturales, además se le da la calidad de santa y se informa que su sepelio, realizado el 28 de marzo de 1810, tuvo una pompa que superó a la que se hicieron a arzobispos y virreyes. Según se sabe que un fuerte sismo sacudió Lima en 1810 y que muchos de los cuarteles del cementerio se derrumbaron, pero el de la hermana se mantuvo intacto. Así también se afirma que durante la época de saqueos y profanaciones de tumbas, los bandoleros nunca se atrevieron a tocar el de Sor María. Pero nada causa más extrañeza que lo ocurrido un día antes de su sepelio. Se cuenta que la noche del 27 de marzo, en que era conducido el féretro procesionalmente al Convento de las Mercedes, al descargar el ataúd frente a la Capilla del Santo del Auxilio se escuchó de repente, y sin haberlo planeado, el tañido de todas las campanas de las iglesias de Lima.

AYUDO A SALVAR LIMA

A la religiosa francesa, Hermasia Pager,  Superiora del Colegio Sagrados Corazones de Belén se le atribuye el haber salvado a Lima del bombardeo de los chilenos. La Madre Hermasia, cuyos restos descansan en el Cuartel de la Congregación de los Sagrados Corazones de Belén (Pta. 4, cuartel San Guillermo, fila E, nicho 6)  compartió amistad con el comandante general de la escuadra francesa anclada en Lima, Bergase Du Petit Thouars. El marino, enterado por la religiosa del posible saqueo e incendio de Lima por las huestes chilenas,  visitó en compañía del ministro francés y el almirante inglés, al jefe chileno Baquedano para manifestarle su decisión de defender la capital. La firmeza con que se realizó el pedido, hizo ceder al enemigo. Petit Thouars regresó a Francia meses después, dando inicio a una afectuosa correspondencia con la hermana, hasta que ella falleció el 2 de noviembre de 1890. La madre Hermasia Pager cobijó en su convento a más de 300 familias, incluyendo a la esposa e hijas de Nicolás de Piérola (Fuente. Arzobispado de Lima)

EL NEGRO VALDEZ

El torero Angel Valdez  gozó de gran popularidad en su época (Pta. 3, Cuartel San Felipe, nicho 156 C.). Hombre negro, de quien se dice medía dos metros de altura, demostró siempre valor en el momento de enfrentar a la bestia. Hizo delirar Acho por su singular estilo al poner las banderillas en zancos, matar al toro montado en un asno o luchar con un becerro vestido de oso. Tal fue su afinidad con el público que en los demás toreros nacieron la envidia y los celos. En 1857 fue su primera corrida y para 1859 ya era líder de cuadrilla. Sin embargo, la temporada de 1860 significaría su ingreso a la fama, para nunca salir. En la primera corrida de la tarde, el torero Lara había matado a un toro sentado en una silla, tal entrega hizo que la gente pidiera a Valdez como director de cuadrilla, cosa que hiVALDEZ ANGEL, Lizo el empresario Felipe Ruiz. Los toreros españoles Marín, Ortega y Lara se negaron a continuar,  por lo que el empresario quiso suspender la corrida. Fue en esos momentos que Valdez pidió hacerse cargo de las faenas y matar a los 12 toros ofrecidos. Se prestó de un gendarme una espada de pequeñas dimensiones y uno a uno fueron sueltos los animales. Fue una explosión de sentimientos cuando el último toro cayó sobre la arena. Era imposible contener al gentío que se lanzó al ruedo para llevar en hombros al matador, mientras este gritaba: “más toros, más toros”. Al final de la temporada de 1860 Valdez mató cerca de 50 animales. Su última faena la hizo a los 71 años, donde dejó la arena bañado en lágrimas. Murió el 26 de diciembre de 1911. En el Museo Taurino de Acho, además de documentación,  se encuentran tres de sus espadas que llevan el nombre de sus hijas.

PABELLON DE LOS SUICIDAS (Pta. 1, pabellón San Joaquín)

Inaugurado en 1924, tiene una capacidad para 906 ataúdes. Según la tradición oral, en este cuartel, llamado San Joaquín o Laico, fueron enterrados los cuerpos de quienes no merecían sepultura en camposanto. Excomulgados, practicantes de otras religiones, aquellos que murieron en duelos de caballeros. Y suicidas. Según los investigadores, este pabellón ocupa un área que durante el siglo XIX era los extramuros del Presbítero Maestro. El terreno fue un antiguo potrero que la Iglesia compró poco después de su inauguración. Frida Galdós, genealogista, recuerda haber leído que antes de este pabellón se les enterraba en fosas comunes e incluso, a veces se les dejaba a la intemperie, a merced de las aves de rapiña. La iglesia procuraba dejar sentada su posición en todo momento, que este acto era un crimen moral. Órganos de prensa como “El Progreso Católico” sugerían declarar a los suicidas como “traidores a la patria”.

Alejandro Pine, es uno de los que descansan en este lugar. El periodista Oscar Miranda, en el Suplemento Domingo del diario “La República” refiere que la pulpería del honorable Víctor Raffo, en la finca N° 124 de la calle del Chirimoyo, fue el escenario donde este joven cajamarquino, de 21 años, ató una soga a su cuello para luego de un salto alcanzar la muerte. No se pudo determinar porqué se suicidó. Sólo encontraron una nota junto al cuerpo que se balanceaba: “Me mato y no tengo motivo alguno, me mato porque la vida me apesta”.

Otro desafortunado fue el Sr. Thompson. La misma fuente señala que el 10 de noviembre de 1898, Thompson, de 27 años, arrancó de una vez por todas los tormentos del alma. Esa mañana aguardó en el zaguán de su vivienda, en el N° 55 de la calle del Quemado, la llegada de doña Raquel Carvajal y sus dos hijas, inquilinas de los altos de la casa. Cuando las vio acercarse a la puerta, Thompson dio unos pasos y disparó dos tiros sobre Emma, la menor de las hijas. La joven murió instantáneamente. Se dice que un testigo del crimen, el cabo Carlos Ezeta, persiguió a Thompson en su huida. Este, al verse acorralado, se llevó la Smith & Wesson a la sien y apretó el gatillo. Desde hacía meses amaba a la joven en silencio, pero nunca se había atrevido a declararle su amor.

Igualmente, en este pabellón están Alejandro Aparicio Subiria y María Subiria Briceño, primos hermanos, cuyo amor fue incomprendido por su familia, lo cual motivó a que tomaran veneno. El murió el 12 de octubre de 1959 y ella, el 02 de noviembre, luego de una lenta agonía.

GOBIERNO FUGAZ

Justo Figuerola es otro personaje anecdótico. Sus restos se encuentran en la Pta. 4, Cuartel San José,  nicho 17 B. Fue un personaje muy ligado a la política. Constituyente en 1822, presidente de la Corte Suprema de Justicia, ministro de Relaciones Exteriores y viceministro del Consejo de Estado. Había alcanzado todos los títulos, menos el de Presidente de la República hasta 1843, que a la renuncia del general Vidal y en su condición de segundo vicepresidente ocupó.

Cuentan que vivía en la calle Plateros de San Agustín, cuando el 11 de agosto su portero presuroso le informa que había una multitud de partidarios de Vivanco pidiendo su renuncia, amenazando con tirar la puerta. Figuerola, a quien describen como hombre de pocas pulgas, llamó a su hija política y le dijo: “Catalina, saca esa banda que está en el primer cajón de la cómoda, abre la celosía del balcón y dile de mi parte al pueblo soberano, que ahí va la banda para que disponga de ella a su regalado gusto. Añádeles que digo yo que me dejen tranquilo y se vayan”. El suyo fue un gobierno fugaz, del que da cuenta Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas.

 PRESIDENTES EXTRANJEROS

Mariano Melgarejo (Pta. 4, cuartel.San Eloy, Nicho 17A). Controvertido personaje. Presidente de Bolivia, quien fue asesinado en Lima, por el coronel boliviano José Aurelio Sánchez, en plena calle Gallinacitos. Se vio obligado a huir de su país y refugiarse en el nuestro al ser derrotado en enero de 1871 por las fuerza revolucionarias del General Agustín Morales. De él se cuentan muchas anécdotas, ligadas tanto a su carácter un tanto autoritario como a su afición por la bebida.

Otro presidente extranjero, es Vicente Rocafuerte, ubicado en la Pta. 4, frente a Ricardito. Nacido en Ecuador en 1783, fue Diputado por las Cortes de Cádiz. Su dinero lo gastó en la emancipación americana. Su mayor preocupación como mandatario en su país fue elevar el nivel de la educación del pueblo. Se dice que cuando asumió el poder, sólo había dos escuelas en Quito, por lo que puso empeño en la creación de colegios, museos, una guardia nacional, la modernización de la enseñanza universitaria. Murió en Lima en 1847. Sus restos fueron trasladados a su país en 1884.

 ENTERRADO A ESCONDIDAS

Francisco de Paula Gonzáles Vigil (Pta. 4. Cuartel San Florentino Nicho 47-D), nació en Tacna el 13 el septiembre 1792. Estudió en el Seminario de Arequipa donde se ordenó de sacerdote en 1818. Fue Director de la Biblioteca Nacional de Lima durante 30 años y se desempeñó como Director de “El Diario del Rímac”, de marcada tendencia liberal. Pese a sus votos de obediencia, en muchos momentos de su vida se enfrentó a la Iglesia, por lo que su obra fue repudiada por la Santa Sede e incluida en la lista de libros prohibidos (1859)

Cuando fallece, en Lima el 9 de junio de 1875 y debido a que había sido condenado, la Iglesia prohíbe se celebren misas en su honor y se le entierre cristianamente. Sus partidarios, sin embargo, lo inhuman en secreto en este cementerio, lo que trajo consigo una serie de reclamos que realiza la Iglesia a la Beneficencia de Lima, por desobedecer sus recomendaciones. Ante la presión de sus seguidores, la Beneficencia, responde que desconoce el paradero exacto de los restos del pensador, que han sido colocados en un nicho perpetuo.

En forma póstuma, un amigo suyo incógnito, quiso expresar, en 1877, su malestar por haberle negado la jerarquía sepultura eclesiástica, lo que hizo por medio de un folleto titulado “Defensa del señor Doctor D. Francisco de P. Vigil á quien se le negó la sepultura eclesiástica por el fanático clero de Lima. Por un amigo de la víctima”.

Finalmente, al conmemorarse el centenario de su fallecimiento y  con el reconocimiento de su ciudad natal, sus restos son trasladados a la ciudad de Tacna.

EL LEGENDARIO TATAN

Además de convertirse en un elegante ladrón, que gozaba del favor de los pobres a quienes favorecía, Luis  D´Unian Dulanto, “Tatán”, siempre estuvo rodeado de hermosas mujeres que lloraron su partida. El llamado también “Robin Hood” de los Barrios Altos fue motivo de primeras planas en los diarios de la época. En El Comercio del 29 de marzo de 1946 se da cuenta de su captura junto a Ernesto Jaramillo Arteaga (a) Guta y Jacinto Andrade Gálvez (a) Piñeyrol, con los que integraba la banda “Los tres mosqueteros de la mala suerte”. Según uno de los más antiguos cuarteleros del Presbítero Maestro, cada 15 de junio, en que se recordaba su muerte, era imposible caminar por el cuartel San Blas (nicho 142-E, Pta. 5) por la cantidad de gente que lo visitaba, hasta que finalmente sus restos fueron trasladados hace varios años a otro cementerio. Nadie sabe el nombre del camposanto que alberga hoy al legendario personaje ni el de la rubia francesa que se lo llevó. Refieren que era muy bella y que pagó muy bien para que la exhumación se hiciera en la más absoluta reserva.

 IDOLOS DEL DEPORTE

En la puerta 5, a poca distancia uno del otro, se encuentran  dos leyendas del deporte. Alejandro “Manguera” Villanueva (Cuartel Santa Aurelia nicho 101 C) y José Coronado Solano, el popular “Bom Bom” Coronado, (Cuartel San AbelVILLANUEVA ARMANDO, MANGUERA, Liardo nicho 28 C)

Alejandro Villanueva Martínez, símbolo del Club “Alianza Lima”, nació en el Rímac. Futbolista con gran dominio del balón, fue inventor del juego elegante y  pícaro que hacía delirar a las tribunas. A él se le atribuye la “chalaca” o “chilena”. En 1930 fue denominado como el máximo exponente del fútbol criollo.

En tanto, Bom Bom Coronado, fue un dedicado boxeador chinchano que le dio muchas glorias al país. Se dice que tenía una destreza en el ring sin igual, que lo llevó a ser tres veces campeón sudamericano.

FUENTE: VELASCO ASENJO, Lita: Revista Anubis N° 1, mayo 2008

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