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Río Lot. El medioevo francés en el Camino de Santiago

Río Lot. El medioevo  francés en el Camino de Santiago

Fotos y texto: Carlos Sánchez Pereyra/fotouropa.com

 

Sureste de Francia. Kilómetros de campo, donde la vida lleva el mismo ritmo de trabajo desde siempre. No pasa nada. No hay una Torre Eiffel que atraiga turistas ni tampoco los clásicos infinitos viñedos franceses. ¿Y porque estar aquí entonces? Se trata de un paisaje con campos de labranza, campesinos y ganaderos. Al parecer aquí la rutina del campo se estableció para siempre. Es cierto, pero además esta gente esconde algo. Una serie de poblados medievales que son una joya en sí mismos, donde la rutina mas que aburrir acompaña una formidable estampa medieval en medio de una Europa moderna. Y el Rió Lot es el aliado. Es el hilo conductor de la historia de la región  de Aveyron junto con el Camino de Santiago en su etapa francesa.

Foto by: Carlos Sánchez Pereyra

Foto by: Carlos Sánchez Pereyra

Primer día y los cielos no dejan pasar una gota de luz. Atmósfera de lluvia y frío. Es finales de invierno pero no hay aún avisos de primavera. Al fondo de cualquier imagen de la ciudad aparece la abadía de Saint Foy. Una joya románica que ha sido restaurada durante toda su vida. La última ayuda fue en 1994 cuando un artista abstracto, Pierre Soulages renovó las 95 vidrieras de la iglesia.

Y en la calle la paz del ritmo, el silencio de la lluvia que no cesa. Escenas de gente comprando pan y cafés que invitan a disfrutar su atmósfera cálida y escuchar los sonidos de sus habitantes cotidianos.

Foto by: Carlos Sánchez Pereyra

Foto by: Carlos Sánchez Pereyra

Desde Conques hacía el este, por un camino –carretera D920a- que acompaña en momentos el Río Lot. La segunda escala es Estaing. Una villa medieval ideal para caminar su corta extensión entre las típicas construcciones de la región –casas de piedra gris y tejados de pizarra- para conocer su castillo, el puente gótico y nuevamente la vida pausada. Pero también es un buen punto para comprar baguette, buen queso y un vino para acto seguido adentrarse en los desfiladeros del Lot y buscar un buen punto de vista para disfrutar los 300 metros de profundidad de las estrechas gargantas del río. El baguette es para sentirse en Francia, el queso para probar el sabor de la región, y el vino para entrar en calor en invierno y si se trata del verano, simplemente para sellar estupendamente un momento bucólico en el campo de Aveyron. Además de que los vinos de esta ciudad son considerados como uno de los mejores de esta zona del país.

El siguiente punto para bajar del auto es directamente en el Pont-Vieux del poblado de Espalion, justo en el Río Lot. Es un puente del Siglo XIII que forma parte del Patrimonio de la Humanidad. Esta construcción ha sido y es testigo importante en las rutas de los peregrinos del Camino de Le Puy, una de las opciones para llegar a Santiago de Compostela, en España. Cada viernes se puede visitar un mercado al aire libre perfecto para comprar productos de la región. Sobre todo, quesos de roquefort y cantal. Y si el viaje se decanta por lo gastronómico hay que visitar un local con 96 años encima donde se elabora un tipo de pan original conocido como fouasse. Y no se sienta original comprando ahí, muchas personas de la región vienen aquí para comprarlo. Todo esto en una pequeña villa que no sobrepasa los 5000 habitantes.

Olvidando un poco el coche, se llega después de una breve caminata por el río, a la iglesia románica de Saint-Pierre de Bessejouls. No hay que dejar de subir a la torre y conocer en lo alto su capilla, una característica muy original de esta iglesia.

Foto by: Carlos Sánchez Pereyra

Foto by: Carlos Sánchez Pereyra

Foto by: Carlos Sánchez Pereyra

Foto by: Carlos Sánchez Pereyra

De vuelta al coche y a la ruta, se llega al poblado de Saint-Come-d’Olt. Es otra villa medieval sin grandes cambios desde su creación, ideal para caminarla en su centro, de forma casi circular, para conocer el castillo así como el campanario con una forma de flama y casas medievales con puertas fortificadas. Todo este glamour medieval han permitido que esta población sea considerada dentro de las villas más bellas de Francia.

Continuando la ruta se llega a una región de extensiones interminables de prados verdes perfectas para realizar excursiones y de paso conocer la mejor ganadería de Francia: las vacas de Aubrac. De ellas se obtienen materias primas de primera clase que se pueden encontrar en los restaurantes de la región y de toda Francia. En la misma zona , cerca de la población de Laguile, hay que visitar el restaurante de Michel Bras, solamente con tres estrellas Michelin, por lo que dentro de la calma que le ha otorgado esta paz medieval no olvide volver reservar con unos días previos.

Foto by: Carlos Sánchez Pereyra

Foto by: Carlos Sánchez Pereyra

Más allá del rio Lot, pero en la misma región de Aveyron, hay una serie de poblados que son parte del listado de los pueblos mas bellos del país, por lo que conviene desviarse de la ruta para conocerlos en sus propias entrañas medievales. Todos ellos se encuentran en los alrededores de la ciudad de Rodez, a muy pocos kilómetros de la carretera D920a por la que transcurre nuestra ruta.

En Belcastel se puede conocer un enigmático castillo del siglo XV acompañado de un paisaje que evoca a las más puras postales de más de quinientos años. Hacía el sur vale la pena llegar Sauveterre de Rouergue para conocer en sus calles los mercados nocturnos y unas muy originales visitas guiadas con antorchas a lo largo del pequeño pueblo. Más hacía el sur, pero tomando una leve desviación al este, en el valle del Tarn, hay otra maravilla medieval representada por el Castillo de Brousee construido en el siglo IX y XVI. Y continuando dirección este, se llega a al pueblo mas original de la región, Peyre, con callejuelas de piedra, casas de toba y una iglesia troglodítica. Y ya estando aquí, un breve salto en el tiempo lleva al Viaducto de Millau. El puente mas alto del mundo, con 2460 metros de longitud y 340 de altura. Su autor es el arquitecto Norman Foster, una obra que hizo en conjunto con Michel Virlogeux, diez siglos después del viaje que el Río Lot nos traslado kilómetros arriba. Este puente funciona para acceder o salir a la región. De cada quién depende el uso que quiera darle, aunque después de conocer el mundo medieval de Aveyron, pocos querrán tomar el viaducto para regresar al futuro.

 

Derechos Reservados: Carlos Sánchez Pereyra / fotouropa.com

 

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