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Paseos por Isla Cristina (I)

Isla Cristina Tradicional

  • Duración aproximada: 20 minutos
  • Longitud: unos 800 metros
  • Calzado: cómodo para ciudad

  Comenzamos este recorrido en la iglesia del Gran Poder. De estilo actual, se construyó a mediados del siglo XX. En ella destacamos la pila bautismal, en mármol y la capilla donde se guarda el sagrario. Asimismo se pueden observar al atardecer las vidrieras de la nave principal atravesadas por la luz, en estilo cubista, a ambos lados del templo.¨

Partiendo de la iglesia comenzamos a caminar por el popular Paseo de las Palmeras, de principios del siglo XX. Una vez en este Paseo existieron bancos-biblioteca, donde el paseante que descansaba en ellos podía disfrutar de la lectura gracias a estanterías que existían adosadas a estos bancos de azulejos. Actualmente los bancos son de fundición metálicos, en un estilo que se ha popularizado en Isla Cristina ya que resisten bien la humedad. Esta vía, también llamada Paseo de Ángel Pérez en distinción a un industrial local, tiene el honor de haber alojado el famoso Pozo y la Higuera, que una vez dieron nombre a Isla Cristina (La Higuerita o La Figuereta en su nombre catalán inicial) y que como símbolos se encuentran en el escudo de la ciudad. El lugar exacto no se conoce bien, pero una aproximación podría ser el lugar que hace esquina con la calle Poeta Juan Figuereo.

Habiendo abandonado ya el Paseo de las Palmeras entramos en otro paseo, popular también entre isleños, conocido como Paseo del Chocolate y que también comparte con el anterior el nombre de Paseo de Ángel Pérez. Este nombre del Chocolate le viene del hecho de que su antiguo pavimento recordaba a las líneas de las tabletas de chocolate. Aquí se encuentra la casa Hermandad del Gran Poder, haciendo esquina en un ensanche del Paseo a mano derecha según se sigue este itinerario.

A continuación nos encontramos con una calle arbolada, en continua transformación, el tradicional Paseo de los Reyes, conocido con un nombre distinto en cada una de las épocas políticas de España (Paseo Cánovas del Castillo antes de la llegada de la Segunda República, Av. Pablo Iglesias durante la República, Av. de José Antonio durante la dictadura). Una vez tuvo un paseo central elevado, igual que el que ahora posee el Paseo de las Palmeras. Aquí nos encontramos con la primera casa digna de mencionarse. Se localiza en el número 14, y sus bajos una vez alojaron las dependencias de la Comisaría de la Policía (en la primera mitad del siglo XX). Destacan las molduras con que se remata el edificio en su parte superior. La altura del edificio, de sólo dos plantas y que a pesar de ello alcanza la tercera de un edificio moderno señalan sus orígenes antiguos, a principios de los años veinte del siglo XX concretamente. Su promotor y propietario primero fue un isleño, capitán de almadraba, y actualmente es la residencia privada de sus herederos, habiendo pasado desde su construcción tres generaciones de la familia. Su arquitecto fue el mismo que diseñó la más popular de las casas isleñas de todos los tiempos, la Casa de Gildita, ya reconstruida. Esta es una calle comercial y de mucho movimiento de personas, hecho que nos recuerda que estamos en pleno centro comercial de Isla Cristina, que si bien no puede compararse con el de una capital administrativa si es uno de los más bulliciosos de la provincia.

Saliendo del Paseo de los Reyes por la calle peatonal de su flanco derecho, nos encontramos con la que puede ser la más conocida de todas, la Calle del Carmen. Su nombre viene dado por la patrona y guía de los marineros, la Virgen del Carmen. Calle peatonal y comercial por excelencia de Isla Cristina, se caracteriza por su albo pavimento y por sus tiendas de moda. También llama la atención la existencia de dos farmacias en una calle tan pequeña, debido a que tradicionalmente era en esta calle donde se localizaban todos los comercios y servicios, incluso en un tiempo el ayuntamiento se localizaba al final de la calle, donde ahora se abre la Calle Armada Española gracias a su demolición, sita a la derecha una vez dejada atrás la Calle del Carmen.

Tras un terremoto que asoló Isla Cristina a principios de los años 70 del siglo XX, los graves daños sufridos por aquel ayuntamiento de la Calle del Carmen (en realidad esa parte era una plaza), condujeron a la construcción de uno nuevo, en un lugar más céntrico desde el punto de vista geométrico de Isla Cristina. Actualmente en su lugar se abre la Calle Armada Española, flanqueada por naranjos y que junto al Paseo de las Flores alberga los restaurantes de más solera de la ciudad, ampliándose la oferta de restauración en esta zona con la apertura de una pizzería.

El Paseo de las Flores, nombre con el que popularmente se le ha conocido a la plaza, inaugurado tras la guerra Civil fue en un tiempo y hasta dicha fundación el lugar donde se localizaba la iglesia del siglo XIX llamada de los Dolores, que ocupaba la mitad del paseo y en la otra mitad, donde ahora se encuentra la fuente, se abría una plaza, llamada de la Constitución. En este paseo encontramos asimismo la casa de Gildita[1], mencionada anteriormente, de estilo modernista, quien pudiera entrar en ella en otros tiempos podía maravillarse de sus suelos, pues eran de cristal y a través de ellos se podía ver cómo transcurrían las fiestas en la planta baja, ya que poder económico y grandes fiestas siempre han estado unidos en Isla Cristina. Junto a la casa de Gildita un conocido restaurante y a su lado, otra casa digna de mención, cubierta de azulejos y ladrillo rojo, despierta la atención del paseante, admirable su patio interior, es una casa privada pero en las tardes de verano suele ser accesible a la vista de curiosos desde la plaza al tener las puertas abiertas. Otro lugar de necesaria visita es el antiguo “Casino de los Pobres”, nombre con el que se conocía antiguamente al pub que hace esquina frente a la casa de Gildita, que se contraponía al “Casino de los Ricos”, antiguamente en los bajos de la casa de Gildita. Esto hace alusión a claves carnavalescas que podrán ser conocidas en la sección de historia de los carnavales.

Si continuamos el paseo, en el mismo sentido en que habíamos entrado en la plaza, por la calle de la derecha llegaremos a la Calle Diego Pérez Pascual, antigua Calle Real, cuyo primer adoquinado estaba pulido en una piedra cobriza de tal manera que los caballos de los carruajes resbalasen y tuvieran impracticable su paso por allí, de esta forma la alta burguesía que vivía en aquella Calle Real conseguía su objetivo: no ser molestada por el constante trasiego de carruajes que aquella Real Isla de la Higuerita experimentaba.

Isla Cristina ha sido siempre una tierra que ha atraído a pensadores y filósofos, además de albergar gracias a sus recursos pesqueros una rica alta burguesía, prueba de ello es también la casa de D. Román, en esta misma calle. Actualmente se encuentra en reconstrucción y albergará la nueva biblioteca de la Ciudad. Igualmente el personaje de la Historia Andaluza de más conocido renombre, Blas Infante, padre del sentimiento de Patria Andaluza, tuvo su residencia durante varios años en esta calle. Existe un azulejo histórico en su casa que recuerda este hito[2].

Al final de la calle y antes de llegar a la Plaza de San Francisco tenemos, haciendo esquina y a mano derecha, el más popular de todos los cafés de Isla Cristina, de ambiente agradable, en verano y a veces también en invierno se hacen fiestas e incluso tocan distintos grupos de Jazz.

Ya en la Plaza de San Francisco tenemos en una esquina la Hermandad de la Virgen del Rocío de Isla Cristina, donde se puede observar gracias a una cristalera el carruaje en plata que transporta a la virgen hasta El Rocío. También en la plaza, otra hermandad tiene su enclave, haciendo esquina con las calles San Francisco y Mácula. En esta plaza todavía se hacen trabajos artesanales con cuero en un taller que forma parte del famoso café de la esquina pero con entrada independiente de éste desde la plaza.

En la Calle San Francisco, segunda paralela hacia la derecha de la calle principal de la Hermandad del Rocío, se encuentra el que puede ser el edificio más antiguo del casco urbano de Isla Cristina. Se trata de un patio de vecinos, ya rehabilitado (2.004), del siglo XIX. El fin de estos patios de vecinos era acoger a varias familias, a modo de pequeño barrio comunal; existía una fuente central donde se abastecían las casas de agua potable, y donde a modo de plaza los distintos vecinos podían coincidir y charlar. Funcionaba como un pequeño lugar de reunión y debido a los contactos frecuentes, la vida en estos patios de vecinos daba seguridad y se propiciaba la ayuda entre las familias. Hay que mencionar que esto resultaba muy útil para los propietarios humildes de estos patios y que actualmente se están poniendo en práctica la rehabilitación de patios de vecinos en toda Andalucía. El que aquí nos encontramos es de origen masón y está declarado de interés local. El futuro de este patio es albergar un centro turístico de información.

Retrocediendo de nuevo hasta la Plaza de S. Francisco continuaremos el recorrido por la Calle Gómez Bastero, paralela a Diego Pérez Pascual por donde  hemos llegado a la Plaza. En esta calle veremos la parte trasera de la futura biblioteca de la Ciudad, actualmente en obras.

Tomando la primera calle a la izquierda veremos la Calle Carreras. Una vez esta fue la principal vía de penetración en Isla Cristina por un puente que se encontraba al final de la calle también llamado Carreras. En sus edificios vivieron grandes señores y armadores, capitanes de almadraba y otros personajes de recio abolengo. Fue la principal calle comercial igualmente a como es ahora la Calle del Carmen. Conformaba uno de los ejes de expansión de Isla Cristina del siglo XVIII y XIX (el norte-sur), siendo el paseo de las Palmeras el otro eje (este-oeste). En sus orígenes, la calle era mucho más ancha (según cuentan sus vecinos), pues las casas de la acera de la derecha no habían sido edificadas y la otra acera de la Calle Carreras se encontraba cerca de donde ahora está la calle paralela, la Calle Matías Cabot. Dos edificios a destacar, uno primero en color blanco, de dos plantas y ático, con herrería decorativa, señorial, y otro más adelante haciendo esquina con la calle Profesor Dionisio R. Aguilar, antiguo comercio isleño llamado López, aunque el edificio primitivo fue derribado  y el que actualmente ocupa la esquina es una reconstrucción. Otro edificio se localiza en esta Calle Carreras, la sede de uno de los periódicos locales, La Higuerita, primer periódico de la provincia de Huelva en ver la luz, fundado en 1.915, lo que hace referencia al elevado nivel cultural que siempre ha habido en Isla Cristina así como a sus recursos económicos, ya que una imprenta suponía una empresa severa. Los tres lugares mencionados se encuentran en la margen izquierda de la calle según se accede con este recorrido.

Llegamos al final de la Calle Carreras, y nos encontramos con tiendas de conservas y salazones, de mojamas y salmueras. No en vano, Isla Cristina es el principal productor andaluz de mojama de atún, con más de la mitad de la producción neta. Es aquí, en el puerto, donde si tenemos algo de paciencia, podremos ver cómo se desembarcan los vastos cargamentos de atún, por ser el más llamativo dada la envergadura del pez, aunque los habrá de todo tipo, tanto de pescados como de mariscos, aunque normalmente su descarga se realiza por otro muelle. Estamos en el muelle Marina, donde se encuentra la fábrica de hielo y otras factorías en estilo industrial del siglo XIX. Una vieja grúa, junto a otras más modernas, cercana ya al puente de la Infanta Cristina, tuvo el privilegio, según cuenta la historia, de elevar del mar un avión alemán caído antes de la Segunda Guerra Mundial. No se dejen engañar por los grandes depósitos de combustible que podrán ver en el muelle, están en realidad vacíos. Los actuales se trasladaron a un lugar más seguro, bajo el mar, en la zona del muelle no muy lejos de los antiguos.

Finalmente hemos llegado al término de este recorrido, el acceso por puente a la antigua isla atravesando la ría Carreras. Tanto el nombre de la ría como el de la calle, hacen mención a un importante empresario isleño, relacionado con los productos de la mar como no podía ser de otra forma, que 150 años atrás poseía grandes factorías en la zona. Tan solo recordar que todo final puede ser también un comienzo, y que en este punto comienza otro recorrido, el de las Marismas.


[1] Declarada de interés histórico nacional en Ley 16/ 1985 de 25 de Junio del Patrimonio Histórico Español.

[2] Ambas casas, la de D. Román y la de Blas Infante están incluidas dentro del registro de la base de datos de Bienes Inmuebles desarrolladas por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

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