Bien cerca de Manhattan, el tecnológico Aeropuerto de Newark

Retomando algunas cosas que vivimos durante el último viaje al exterior, en plan de vacaciones famil

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“Mundo Pata de Perro – Viajar es un placer, descubre cómo disfrutar la experiencia.”

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Escapada al Sur de Portugal: la escapada que planeé y nunca hice…

¡Hola gente! Este es un post diferente ya que es una escapada que planeé durante todo el verano y que al final por motivos de trabajo no llegué a hacer, aunque la tengo ahí pendiente.

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Yogui. 8 de Octubre de 2018.

 

Yogui se ha puesto malo. Se le ha metido una espiga por el oído. Rakel se dio  cuenta por la noche, cuando le rozó el oído derecho y el bicho lloró. Por fortuna teníamos un veterinario de guardia a doce kilómetros de Mindelo, así que llevamos a nuestro compi al médico.

Las veterinarias lo hicieron rápido y bien, y la factura fue de cincuenta euros… seguimos coleccionando agujeros…

La cosa es que Yogui es un perro viejo, literalmente. Tiene trece años, y según las cuentas que se hacen por ahí para equiparar la edad de los chuchos y de los hombres, eso significa que tiene unos setenta años largos. Es un puto viejo… y tiene sus cosas de viejo.

Le falta un ojo, y en el otro tiene un catarata tremenda, vamos que no ve ni pa cantar.

El sentido del oído tampoco es su fuerte. Desde hace dos años ha ido perdiendo progresivamente capacidad de audición, y encima una espiga portuguesa le agujerea el tímpano… Esto no es culpa ni de la espiga ni de Portugal, es culpa suya, porque uno de su juegos preferidos es meter la cabeza en entre los matojos y llenarse el pelo, cuanto más mejor, de grana, pajitas y porquerías varias.

Con respecto al sentido del olfato, la otra gran baza de los perros, la cosa va mucho mejor, es casi su único timón fiable, pero hay un problema, porque, la otra diversión cotidiana de Yogui, es precisamente esa, registrar todo que se encuentra con el hocico. Eso le lleva inevitablemente a recorrer los pestilentes caminos de las papeleras, los cubos de basura, los lugares donde sus congéneres mean y cagan, y en general cualquier sitio donde la inmundicia diversificada haya dejado su ADN. Le encantan, por ejemplo, los charcos apestosos donde se acumula el pis tierno, o sea, recién exprimido, disfruta de ellos tanto como nosotros de un paisaje bonito. Huele y rehuele, da vueltas al rededor del lugar e, inevitablemente, se moja las barbas y el hocico con el mejunje de tierra, hierva y orín. Luego vuelve a la furgoneta y da un largo trago de agua, llenando el cuenco del que bebe de pequeñas porquerías flotantes, que momentos antes llevaba colgando de los pelos del bigote.

Yogui vive despreocupado. Se pierde tranquilamente persiguiendo olores y cuando se cansa de husmear levanta la cabeza y ladra. Entonces alguien va a buscarle y le trae de vuelta, se apalanca en su cojín y duerme un ratito, tres o cuatro horas.

Para los fans de los perros conviene decir que Yogui es un Shit-tzu, o lo que en argot de barrio se llama un perro patada. Según parece el tipo que diseño los Ewoks del Retorno del Jedi se inspiró en esta raza de chuchos orientales, y es verdad que se parecen mucho. También se dice que los Shit-tzu vienen de los monasterios budistas, y que los monjes recibían de ellos la enseñanza del buen rollito, no se, pero por lo que veo en Yogui me doy cuenta de que se puede ser feliz siendo ciego y sordo… siempre que hay un cubo de basura cerca.

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