Nuestra casa de la playa

ELISA ARIAS: “Sólo por un momento he viajado hasta aquí con la mente, a buscarte, escapando del ruido que hace el mundo, intentando desconectar del trasiego que provoca en mí todo lo que a diario no puedo aparcar en el rincón del olvido. Busco tus hombros. La belleza de este sitio bulle sin contrastes y yo necesito evadirme contigo. Esta es nuestra casita en la playa, desde donde vemos cómo el mar y el cielo se unen, la calma silenciosa de este escondite que nos regala luz en los ojos y paz en el corazón.
Vuelo hasta aquí siempre que puedo y obtengo mi recompensa: impregnarme de salitre y robarle al aire el suspiro de las olas, enfocar la imagen del beso del sol cuando toca el agua al atardecer, verte de lejos salpicarte en las rocas, diluir mis penas con la sal del mar, sentir el viento que eleva a las gaviotas jugando en mi pelo, pisar con los pies descalzos la arena fría de la mañana y bautizarme cada a instante bajo el albor de los días en este mágico lugar. Sólo por un instante he abandonado mis solas noches para acompañarte, he dejado atrás las cotidianas trabas que me impone la noche y sus pesadillas y siento el alivio cíclico de anteponer mis promesas y mis sueños a cualquier cosa material. Me he bañado en el verde de tus ojos solo con mirarlos y he querido revivir en bucle las inconstantes veces que venimos aquí, porque aún nos lo merecemos.“






