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Nochevieja en el Desierto III. Llegamos a la arena

El dia ha comenzado con un buen desayuno, el hotel Xaluca ha mantenido el nivel hasta el final.

Hassan nos esperaba en la recepción del hotel y pronto hemos subido al todoterreno para continuar nuestra ruta que hoy ya si nos llevara hasta las arenas de desierto.

Pared de piedra en la Garganta del Todra

Pero antes íbamos a visitar la garganta del Dades. La verdad es que no me ha parecido gran cosa aparte de una enorme pared de piedra. Tampoco creo que nos hayan llevado a verla bien ya que luego visitaríamos otra garganta, la del Todra. Esta si bastante mas espectacular. Dos enorme paredes de unos 200 metros de piedra que parecen ser un paraíso para los escaladores. Hemos visto algún grupo practicando este deporte y había multitud de albergues y campings dedicados a estos grupos de deportistas.

Tras un pequeño paseo por la garganta y poder disfrutar de su inmensidad hemos vuelto al coche. La comida de hoy ha estado compuesta por ensalada marroquí y tajin de pollo al limón. Esta ultima era una receta típica de marruecos que ya tenia ganas de probar, estaba riquísimo. La comida ha costado unos 7,5 euros por persona, lo cual teniendo en cuenta donde estamos y la cantidad de comida servida me ha parecido un pelín caro. Pero bueno, es el sitio donde hemos parado y no había más para elegir. A saber los negocios de Hassan con esta gente.
Por la tarde hemos seguido acercándonos al desierto. El paisaje se volvía cada vez mas árido y hemos atravesado diversos pueblecitos. En algunos de ellos las mujeres iban completamente tapadas de negro y mantienen ese atuendo todo el año, teniendo en cuenta que en verano las temperaturas por aquí rondan los 65 grados es todo un sacrificio.
El camino continuaba por una carretera prácticamente recta que parecía no tener fin, pero Hassan nos decía que faltaba poco y que para llegar a su pueblo (que traducido resulta ser Pozoblanco en la región de Merzouga) había que buscarse la vida con el camino, así que ha enfilado el todoterreno hacia el desierto y se ha salido de la carretera. Hemos estado un rato circulando por la tierra guiándonos simplemente por marcas de otros 4×4 y acercándonos cada vez mas hacia “la gran duna” junto a la que se encontraba nuestro hotel. En una parada hemos aprovechado para hacer fotos y disfrutar un poco de aquella inmensidad de piedra y arena seca (no era la típica arena suelta del desierto que forma las dunas….aun).

Enseguida hemos llegado a nuestro alojamiento de hoy, el Ksar Merzouga, un magnifico hotel perfectamente integrado en el entorno que se encuentra justo a los pies de las primeras dunas. Tras dejar nuestras mochilas en la habitación, bastante grande y limpia por cierto, hemos disfrutado de un magnifico te con menta sentado en la arena de la duna mas cercana. Un momento mágico en la que mis ojos no podían dejar de mirar al paisaje nunca visto que tenia frente a mí. El color rojizo de la puesta de sol provocaba un espectáculo de color en las dunas. Ha sido realmente increíble y me quedo con esa sensación de ver algo por primera vez. Tenia ante mi la inmensidad del desierto. La fiereza de la naturaleza en su estado mas puro.

Tras tomar el te, hemos ido a dar un pequeñísimo paseo por la dunas, curiosear por los rebaños de camellos que por allí había e investigar el entorno como niños pequeños que necesitan averiguar que hay a su alrededor cuando llegan a un sitio nuevo. En este deambular se nos ha acercado un  bereber que nos ha llevado a una duna y ha estado charlando con nosotros un rato. Amablemente ha contestado a nuestras preguntas sobre su forma de vida, sus costumbres, etc… nuestras ganas de saber cosas sobre gente que lleva una vida tan diferente a la nuestra es tal que seguro que se nos han quedado mil cuestiones en la cabeza. Os aseguro que este ha sido un momento mágico en el que he sentido autentica admiración por un pueblo que trata de sobrevivir en el entorno mas hostil que existe.

Pero la magia no acababa ahí. El día nos tenia guardada mas sorpresas, o mas bien la marcha del día, porque tras la puesta de sol se han dibujado sobre el cielo cientos, miles, millones de estrellas. Sinceramente no recuerdo cuando fue la ultima vez que vi un cielo así, si es que alguna vez he llegado a ver tantas estrellas juntas. Recuerdo cielos espectaculares en alguna noche de acampada cuando era muy joven, pero la grandiosidad de esta noche se me antoja difícil de observarla en mi mundo habitual.

Pero las estrellas no eran mas que las teloneras de la artista principal. La luna. Luna que hoy ha estado caprichosa y ha tardado toda una eternidad en salir de detrás de las dunas que la escondían. De hecho ha tardado tanto que finalmente no la hemos podido ver de salir del horizonte ya que llevábamos cerca de dos horas pasando un frío de campeonato, recuerdo que simplemente habíamos salido a tomar un te y aun hacia sol. No estábamos bien equipados para esta temperatura así que lamentándolo mucho y tras mucho rato de espera nos hemos tenido que retirar al hotel a resguardarnos un poco del intensísimo frío. Ademas, tenemos la seguridad que mañana este espectáculo volverá a repetirse y para este si que estaremos preparados ya que mañana pasamos la noche en unas haimas en mitad de las dunas.

Si algo esta teniendo este viaje es tiempo para pensar, ya que pasamos largos ratos en el coche y no siempre vamos hablando. Mis principales pensamientos de hoy son:

1. Romper los prejuicios y no hacer caso de lo que la gente cuenta; si quieres saber sobre algo o sobre alguien ve allá donde esté y míralo, conócelos y comparte tu tiempo con ellos y cuando tengas tu propia opinión podrás hablar sobre ello.

Reconozco que aunque ya los habia roto un poco, venia a Marruecos con el pensamiento preconcebido de que los marroquies son peligrosos y ariscos, pero me estoy encontrando con personas bastante tranquilas, serviciales la mayoría de ellos y en general nada peligrosos. Según me cuenta Hassan, hay bastante diferencia entre los marroquíes del norte y del sur, por lo visto aquí abajo siguen manteniendo valores mas tradicionales y a pesar de provenir del pueblo bereber y ser muy pobres, son muy tranquilos y amables, y sobretodo muy pacíficos (hasta el símbolo bereber simboliza la búsqueda de la paz, un hombre con los brazos arriba en señal de no querer problemas.

2. Cuanto mas lejos estoy y mas diferente a mi mundo es este que estoy visitando, mas quiero conocer y mas lejos quiero ir. Ya no solo quiero pasar unos días en el desierto y volver a casa. Ahora que estoy tan cerca, me gustaría pasar a Argelia y seguir viajando hasta el sur y conocer mas países de África. Ahora quiero ser viajero.

Ojala algún día logre cumplir este sueño. Y el momento es ahora.

Con esta reflexión me voy a dormir que ya son horas y tengo mucho sueño. Buenas noches.

Os voy contando.

Javi

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