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Ni cómo ayudarles

El primer fin de semana largo en el país, dejó sin duda resultados positivos para muchos destinos en materia turística.

Salvada ya la cuesta de enero (o casi), miles de mexicanos aprovecharon los tres días seguidos para salir a “vacacionar” a cualquiera de los destinos atiborrados que son accesibles en coche. Y dejaron buenos números para el sector turístico.

Uno de estos destinos, natural para esos días, es Acapulco, donde el gobernador, Ángel Aguirre Rivero, anunció hoy muy orgulloso que la ocupación pasó del 93 por ciento, cifra muy superior a la alcanzada el año pasado.

Atribuyó el éxito a programas como la remodelación de la pavorosa “Costera Miguel Alemán” y la introducción de “AcaBus”, interpretación costeña del Metrobús. Además de otras obras de remodelación y acciones sociales de su gobierno que, según él, han hecho mucho más atractivo al puerto.

Y todo eso no sólo es positivo, sino cierto.

Lo malo es que en la vida no siempre hay buenas noticias y ya, sino tabmién algunas malas y que son tan graves, que ensombrecen a las buenas noticias.

Tal es el caso de este fin de semana largo, cuando justamente en Acapulco, un grupo de jovencitas turistas españolas, sufrió violación, a manos de una gavilla de sujetos armados que irrumpió por la noche en el boongalo donde ellas se hospedaban.

El hecho es gravísimo y muy lamentable. Coloca no sólo a Acapulco, sino al país en su conjunto, en la lista negra del turismo internacional. Ataca directa y violentamente la confianza de los potenciales visitantes quienes, en su sano juicio, no mandarían jamás a sus hijas a vacacionar en un lugar donde ocurre un hecho vergonzante como éste, porpia de Estados fallidos.

Más allá de detener a los responsables y castigarlos ejemplarmente y rápido, (cosa que está por verse)  la imagen turística de Acapulco se echó por tierra. Costará años recuperarla y se requerirán enormes inversiones económicas en relaciones públicas y grandes esfuerzos diplomáticos en el extranjero, para restaurar la confianza de los turistas.

Incluso dentro del propio país, donde la gente CONOCE Acapulco y sabe cómo son las cosas ahí, recuperar la imagen y, sobre todo la confianza de ese destino para el turismo, costará tiempo y dinero, mucho dinero.

Además hay que agregarle la imprudencia del presidente municipal, Luis Walton, quien al referirse al caso, sostuvo que “violaciones ocurren en todo el mundo y además eran mujeres”. ¡De no creerse!

Luis Walton, "El Insensible".

Luis Walton, “El Insensible”.

Como para darle un sopapo y exigirle de inmediato la renuncia. Tamaña insensatez de tipo. Lamentablemente, ante falta de controles ciudadanos y políticos más eficaces, todo terminó en una simple disculpa pública, somo si eso desagraviara a las jovencitas que vinieron a vacacionar y terminaron víctimas de un delito grave.

Pero además, enfatiza la ineficacia de las autoridades que no sólo fueron incapaces de contener un aberrante delito, sino que carecen de la más elemental sensibilidad para tratar el asunto de manera adecuada.

En esas condiciones, nadie en el mundo civilizado puede creer que se pueda detener a los responsables, llevarlos ante la justicia, y que se les castigue con el rigor que corresponde a su brutalidad.

El hecho es tan grave, que costará años recuperar la imagen –ya de por sí bastante abollada– de la otrora corona del turismo en México.

 

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