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Los espacios naturistas: modelo alemán y excepción francesa, segunda parte.

Continúa aquí el interesantísimo artículo cuya primera parte se publicó ayer aquí; ahora se inicia la parte que describe las características del naturismo en ambos países.

I. Los dos primeros países naturistas del mundo.

Queriendo ser (se voulant) un movimiento civilizado, el naturismo dispone también de organizaciones federales y de establecimientos resguardados de miradas ajenas que le permiten encontrar un doble anclaje (ancrage) institucional y espacial. Este naturismo oficial se desarrolla tanto en Francia como en Alemania, aunque con diferencias de distribución espacial (avec des logiques de répartition spatiale) que revelan las distintas concepciones y prácticas del naturismo.

A. Estructuras y efectivos del naturismo.

La federación alemana de naturismo, fundada en 1918 (F.K.K, Freikörperkultur, literalmente Cultura del Cuerpo Libre y convertida en D.F.K., Deutscher Verband für Freikörperkultur), es la más antigua del mundo. Junto con la Federación Francesa de Naturismo, nacida en 1950, han sido hasta los últimos años los dos miembros más potentes del naturismo internacional (Federación Internacional de Naturismo, 1953) por número de socios. Una reciente tendencia a la baja ha hecho pasar a la D.F.K. tras la federación holandesa (62.000 miembros en 1995 y 50.000 en 2003 para la D.F.K., frente a 70.000 miembros en 2005 para la segunda; datos tomados de las páginas web de la FNI y Vivre Un), y ha visto a la Federación Francesa de Naturismo alejarse perdiendo 2/3 de sus miembros (máximo de 83.500 en 1983, menos de 25.000 en 2005). Pero el declive de la militancia naturista no pone en tela de juicio el reconocimiento del papel del movimiento en favor de la juventud y del entorno para los poderes públicos. Sobre todo, el fin de la obligación de posesión de una licencia federativa para acceder a las estructuras naturistas (salvo excepciones) ha permitido ampliar los usuarios potenciales (public potentiel).

Estos son, en efecto, infinitamente tan numerosos que no dejan entrever los efectivos de las federaciones, incluso cuando las estadísticas disponibles muestran un gran margen de incertidumbre. En Alemania, los que frecuentan las estructuras naturistas cerradas y los que practican regularmente el nudismo se estiman en un número total de entre 8 y 12 millones de personas (federaciones alemana, quebequesa e internacional de naturismo), es decir, del 10 al 15 % de la población total: este porcentaje es igual en los vecinos Países Bajos (1,9 millón de practicantes por 16,3 millones de habitantes). En Francia, las estimaciones sobre los clientes de los centros de vacaciones naturistas varían entre 1 y 1,5 millones de personas (Barthe, 2001), mientras que de una encuesta del IFOP de 1993, el total de naturistas habituales y nudistas ocasionales se elevaría a 5,5 millones. Estas cifras, que tienen más de orden de magnitud que de estadística exacta, muestran que el naturismo y el nudismo son más que prácticas marginales en ambos países.

Esta fuerte implantación está asegurada por estructuras de ocio y de alojamiento naturistas. Mientras que existen 850 lugares naturistas en el mundo que disponen de un terreno (página web Nacktbaden), la guía de la Federación Naturista Internacional relaciona 170 en Francia y 141 en Alemania (FNI, 2003), confirmándose así como los dos primeros países naturistas del mundo. Estos centros con terrenos permiten la práctica del desnudo en común al aire libre en algunas horas, el fin de semana o en largas estancias en el caso de los centros de vacaciones. Disponen de equipamientos deportivos y, llegado el caso, de diversas formas de alojamiento (tiendas, mobile-homes, bungalows…), de comercios y servicios que permiten realizar todos las actividades de la vida corriente en un estado de desnudo, que es en lo que se basa el modo de vida naturista. Estos centros están concebidos como lugares que permiten “vivir en armonía con la naturaleza”, según el lema del dentro F.K.K. de la isla de Amrum (Schleswig – Hosltein). Tal objetivo pasa por el contacto más frecuente posible con los elementos naturales con motivo de actividades deportivas (natación, excursionismo desnudo, bicicleta…), una alimentación sana, la disposición del centro (ausencia de circulación de vehículos en el centro por el hecho del aislamiento y el alejamiento del aparcamiento, prioridad a la energía solar…). Promoviendo un turismo sostenible (tourisme durable), la mayoría de los centros naturistas suscriben (adhère) cartas medioambientales (d’environement) y llevan a cabo acciones de sensibilización de los clientes a favor de una reducción de la producción de residuos y del consumo de agua y energía (Barthe-Deloizy, 2003). Estas preocupaciones medioambientales han afectado en primer lugar a los centros naturistas alemanes a imagen y semejanza de sus homólogos de otros paiuses germánicos (Dinamarca, Austria, Suiza): este rasgo determinante (ce trait marquant) del modelo naturismo de la Europa geermánica se desarrolla en Francia desde el final de los años 90 (etiqueta ecológica Clefs Vertes).

B. Lógicas diferentes de reparto interno.

Aunque Francia y Alemania ofrecen lugares naturistas en los que su número y su preocupación ecológica son prácticamente idénticas, una comparación entre su reparto espacial revela diferencias en la práctica naturista.

Figura 1: reparto de los centros naturistas y de las playas nudistas oficiales en Alemania y en Francia.

Mapa

Número de centros naturistas por Länder o región.                         
Litoral que dispone de numerosas playas naturistas oficiales. 
Más de 10 centros por millón de habitantes.
Entre 3 y 6 centros por millón de habitantes.
Entre 2 y 3 centros por millón de habitantes.
Entre 1 y dos centros por millón de habitantes.
Menos de un centro por millón de habitantes.

 

La geografía del naturismo alemán ofrece un primer contraste entre un lado y otro de la frontera que dividió al país de 1949 a 1989. Los 6 Länder pertenecientes a la antigua RDA, en efecto, no albergan más que 11 centros naturistas con terreno frente a los 130 de la antigua RFA, lo que corresponde a proporciones respectivamente de2 centros por cada 3 millones de habitantes y 1 millón de habitantes. Esto se debe a una herencia relacionada con la diferente historia del naturismo bajo los dos regímenes. En la RDA, el naturismo fue prohibido oficialmente desde los inicios del régimen por razones ideológicas (asimilación al nazismo y a la decadencia imperialista), y porque no podían existir de ninguna manera asociaciones privadas o empresas comerciales; pero esto no significa evidentemente que no hubiera una práctica del desnudo en común bajo formas no organizadas (non encadrées), como lo atestigua la permanencia después de la guerra de un nudismo de playa muy difundido en las costas de la RDA. En la RFA, algunas asociaciones naturistas se refundaron tras la guerra rechazando los dogmas que le habían sido impuestos al movimiento bajo el nazismo, en concreto el principio de segregación racial (sélection raciale); el naturismo germano occidental se estructuró con el consentimiento de los poderes públicos y se integró en el naturismo internacional.

Es destacable que en el seno de los antiguos Länder, el reparto de los centros naturistas es globalmente menos heterogéneo que al nivel de toda Alemania e incluso en Francia. En ello se puede ver una de las vicisitudes del policentrismo alemán. En efecto, el movimiento naturista alemán, constituido en el primer tercio del siglo XX, se desarrolló a partir de múltiples centros (foyers) urbanos sobre la base de iniciativas individuales (Toepfer, 1997). Los grandes hechos históricos (les hauts lieux historiques) del naturismo alemán han sido sucesivamente (tour a tour) Berlín, Stuttgart, Hamburgo, Munich y Leipzig (Cluet, 1999 y comm. Escrita), sin olvidar (effacement) centros más antiguos. Esta geografía histórica y actual del naturismo alemán es indiferente a las diferencias religiosas entre el norte mayoritariamente protestante y el sur mayoritariamente católico, diferencias que además tienen excepciones a gran escala (caso de Münsterland por una parte, o de Franconia por otra). Ciertamente existe una ligera ventaja de los Länder más septentrionales en términos de ratio centros naturistas / número de habitantes, desde la Baja Sajonia a Meckelburgo – Pomerania occidental. Estos nos parece que está más bien relacionado con la importancia del turismo, con una oritencaión casi exclusivamente nacional (menos del 10 % de extranjeros entre los turistas, Boyer, 2000): numerosos centros se instalan en la costa del mar o de los lagos y reciben una clientela alemana a la vez local y extra-regional.

En Francia, el rasgo relevante (trait marquant) de la geografía naturista reside en un fuerte gradiente latitudinal a favor del sur, desde Aquitania hasta Córcega. El Languedoc – Rosellón aparece como la región más fuerte con sus 25 centros, es decir, una proporción de un dentro por cada 100.000 habitantes, 6 veces más fuete que la de toda Alemania. La meridionalidad pronunciada del naturismo francés es todavía más explosiva (éclatante) si investigamos (l’on s’interesse) la capacidad de acogida de los centros: sólo el departamento de la Gironda reúne ¡el 30% de la capacidad de alojamiento en centros naturistas de toda Francia! El heliotropismo del naturismo francés recuerda, de una forma acentuada, el del turismo estival en general. Sin embargo, existen un matiz específico del naturismo, comprendiendo la escala de cada región del sur: las regiones y sectores litorales de implantación preferente son aquellos que han accedido tardíamente al turismo (Aquitania, salvo la costa vasca, Languedoc – Rosellón, costa de la región de Var y Córcega oriental). El naturismo se ha desarrollado en éstas a partir de los años 1960-70 de forma concomitante a la oferta turística, sin demasiados conflictos de uso y sin problemas de imagen.

C . Conceptos distintos y complementarios del naturismo: una práctica cultural en la naturaleza en Alemania, un segmento turístico en Francia.

Las distintas lógicas de reparto de los centros naturistas en Alemania y en Francia recuerdan de hecho (renvoient en fait) las diferencias en la concepción y en la práctica del naturismo.

En Alemania, si no se tiene en cuenta la excepción de los nuevos Länder, el reparto bastante homogéneo de los centros naturistas en relación a la población residente revela una oferta naturista de proximidad, incluso fuera de las vacaciones estivales. El naturismo está concebido de hecho como una práctica cultural integrada en la vida cotidiana y realizada por una población urbana (population citadine), por ocio y en cualquier estación. Lo testimonia el hecho de que además de los clubs naturistas urbanos sin terrenos, la mayoría de los centros naturistas están situados en la periferia más próxima (périphérie inmédiate) a las aglomeraciones urbanas, y por tanto son accesibles para pasar una parte del día o un fin de semana. Si se toma el caso del Land de Renania del Norte – Westfalia, que no es demasiado turístico (qui n’est guère touristique) , la concentración más fuerte de los centros corresponde justamente a su parte más urbanizada; el triángulo Duisburgo – Bonn – Dortmund alberga 16 de los 27 centros naturistas del Land, situándose la mayor parte del resto en las proximidades de ciudades como Aquisgrán (3) o Bielefeld (2): los centros situados en el ámbito rural aislados son una excepción. Por el contrario, en Francia, son extraños los centros naturistas en las periferias urbanas; la mayoría de ellos se encuentran en regiones turísticas, a orillas del mar o en el campo, y se manifiestan (apparentent) más en centros de vacaciones especialmente animados en verano. El vuelco del naturismo al sector turístico estival ha sido más precoz y completo en Francia, desde los años 30 (Baubérot, 2004). En Alemania, el manifestación del naturismo como una práctica cultural de ocio se atestigua por el hecho de que numerosas piscinas públicas proponen desde hace mucho tiempo franjas horarias (créneaux horaires) reservadas a los naturistas, mientras que este fenómeno es reciente y limitado en Francia. Una fotografía fechada en 1929 muestra nudistas hombres y mujeres en una piscina descubierta cerca de Frankfurt (Ross, 2005, p. 37). Y J.-L. Bouland (1997, p. 22) cuenta que en 1960 el consejo municipal de Sarrebruck, que había anulado una autorización de utilización de la piscina municipal para reuniones “gímnicas”, fue condenado y debió volver atrás en su decisión, porque el tribunal estimó que el naturismo reposa sobre principios éticos.

Ciertamente, el naturismo alemán depende (relève) parcialmente del sector turístico. En los dos países, los centros han seguido las mutaciones y mejoras de los alojamientos turísticos de acuerdo con las crecientes exigencias de confort de la clientela: los “campamentos” de los naturistas militantes de la posguerra (así llamados porque el alojamiento se hacía en tiendas de campaña) han dado lugar a campings equipados con piscinas, restaurantes y otros comercios, proponiendo asimismo alojamientos en bungalows o mobile-homes. En Alemania y sobre todo en Francia, zonas residenciales naturistas de hormigón (en dur) , asimiladas a las ciudades de vacaciones especializadas (Lozato – Giotart, 1993) proponen prestaciones y actividades de alta gama (sauna, jacuzzi, talasoterapia…). La excepción francesa reside sobre todo en la concepción de los barrios urbanos naturistas de Cap d’Adge y de Port-Leucate, en la costa del Languedoc: la integración del turismo naturista a la política de ordenación del territorio y la construcción de verdaderos balnearios naturistas no tiene equivalente en Alemania. Los centros naturistas han quedado como obra exclusiva de las asociaciones o de emprendedores privados, y se caracterizan por una débil ocupación y el predominio del alojamiento en lona o en caravana, más de acuerdo con el principio de búsqueda de proximidad con la “naturaleza”.

En fin, el origen de los que frecuentan los centros naturistas finaliza la distinción entre los casos alemán y francés. En Alemania, la clientela de los centros naturistas es esencialmente alemana, incluso en verano: el turismo internacional se dirige sobre todo hacia las ciudades y los lugares históricos, mientras que los espacios naturales, sobre todo los costeros, atraen al turismo autóctono (Boyer, 2000). Las orillas del mar del Norte y del Báltico, con menos de 1500 horas de insolación y un agua con reputación de fría sin razón (réputée à tort fraîche), seducen poco a los extranjeros. Bien diferente es la situación de Francia en Europa occidental, por lo que tiene a la vez de cruce de caminos (carrefour) y de un sur relativamente próximo; el crecimiento de la oferta de alojamiento naturista mantenida por el Estado ha transformado a Francia en el primer destino naturista mundial. Los extranjeros representan el 52 % de los clientes de los centros naturistas, y de entre ellos, se encuentran un 34 % de holandeses, un 28 % de alemanes, un 19 % de belgas, un 10 % de británicos y un 6 % de suizos (Espaces, 1999, p. 22). Sobre todo para los alemanes, Francia también permite una práctica naturista vacacional complementaria a la que tienen en su casa el resto del año.

Foto 1: las orillas del Isar en pleno centro de Múnich. Nótese la convivencia de nudistas y de “textiles”. Julio de 2006.

Munich

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