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Los entresijos del poder y el hundimiento del turismo

Raised Fist“No dejes que la verdad te estropee una buena portada”. En muchas películas de Hollywood, en que tratan sobre la profesión periodista, los informadores son –no siempre, pero a menudo- retratados como personas a quienes preocupa más obtener una buena portada, que la búsqueda de la verdad, para obtener la gloria efímera de un momento que, con la crisis actual de los medios de comunicación, ni siquiera dura unos instantes.

Es difícil entender la noticia que publica el diario económico Expansión, el 18 de enero de 2013, sobre la renovación del consejo de administración de Iberia. Se dice, en ese artículo, que British Airways aumenta su poder en Iberia, porque el CEO de IAG (la casa matriz, el paraguas corporativo, el holding de Iberia y de BA) ha colocado a una persona de su confianza en el consejo de Iberia. Esta consejera se llama Julia Simpson y, hace años, trabajo en Downing Street 10, sede del primer ministro británico, en la época de Tony Blair, hasta junio de 2007.

Llama la atención la información de Expansión, porque en el mismo cuerpo de la noticia se dice que el CEO de BA, Keith Williams, abandona el consejo de Iberia, al tiempo que el CEO de Iberia, Rafael López-Lozano deja el consejo de BA. Repetimos, de otra manera: los respectivos CEO de Iberia y de BA ya no van estar en el consejo de su prima hermana, británica y española, y viceversa. El propio diario económico dice que el motivo de este cambio es que cada CEO ha de centrarse en dirigir su propia empresa, sin distraerse por ocupaciones/preocupaciones de la otra compañía prima hermana.

Resulta que Expansión publica que Julia Simpson, proveniente de la casa matriz, IAG, se ha convertido en consejera de cada una de las dos empresas, Iberia y BA. El diario económico publica la misma fotografía de esta persona, para ilustrar la pertenencia de esta ejecutiva en los dos consejos. Y nosotros hemos entrado en la página web de IAG y allí puede verse que, efectivamente, ella y otra persona de IAG son consejeros de Iberia y de BA.

Se nos escapa el entender por qué Expansión publica que BA aumenta su control en Iberia, dando a entender que Iberia pierde poder, peso específico, tanto en su casa matriz como en su empresa prima hermana, BA. Si el diario publicara que IAG aumenta su poder en Iberia, con el nombramiento de IAG, suponemos que, quizá, esto pudiere tener más sentido. La única información que el diario aporta para sustentar su afirmación de que BA tiene más control en Iberia, es que Julia Simpson tiene la confianza del CEO de IAG, W. Walsch y que habla español e inglés. Vaya, que la mujer es buena intérprete… Visto así, hablar idiomas y tener la confianza del jefe no parecen las más fuertes credenciales para ejercer el poder en Iberia, al menos desde BA. Si fuera desde IAG, quizá, sería más comprensible. Pero no como consecuencia de hablar idiomas, sino porque que IAG es la casa matriz de Iberia, y de BA.

Lo nuestro no es, ni el periodismo de investigación, ni especular sobre teorías de la conspiración. Para explicar las motivaciones de porqué Expansión dice que BA aprieta las tuercas a Iberia, habría que preguntar a Expansión. Evidentemente. Eso sí, se nos antoja difícil disociar esta información, del conflicto que vive Iberia en estos momentos, queriendo sacar –con la oposición de sindicatos, pilotos y Gobierno- adelante su plan de reestructuración. De hecho, en las páginas de opinión del propio Expansión, se nos dan pistas: el diario económico afirma que Iberia sufre presiones de los sindicatos (amenazas de huelga) y presiones del Gobierno; publica Expansión: “(Iberia recibe) presiones por parte del Gobierno español, que teme que Iberia pierda peso en el panorama aéreo”. Acabáramos, porque aquí está el quid de la cuestión, ya que “por la boca muere el pez” y “ex abundatia cordis, os loquitur”, “de la abundancia del corazón, habla la boca”, que dice la Sagrada Escritura. Y, para acabar de zanjar la cuestión, basta seguir leyendo y entender el porqué del extraño titular de Expansión sobre la supuesta ganancia de peso (poder político) de BA en Iberia: “lo que también está en cuestión es, si realmente funciona, la compleja estructura de gestión y gobierno corporativo de IAG”. Nada más y nada menos. Acabáramos. ¿Quién cuestiona todo eso? Da miedo pensarlo. Eso es poder y, lo demás, son tonterías.

Eso sí, como nos han repetido nuestros padres a los de mi generación, lección aprendida: como Julia Simpson para triunfar, hay que saber idiomas, y dominarlos. Está visto que, con inglés y con español, puede irse a cualquier rincón del mundo, y tener éxito. Máxime en estos tiempos de penuria económica en España: hasta el turismo –otrora, motor económico de nuestro país, junto con la construcción- “pincha”. La facturación y los ingresos del sector, en España, descendieron en 2012. La causa fue la falta de demanda interna, que constituye el 50% de los ingresos del sector: el año pasado aumentó la entrada de turistas extranjeros en España (sobre todo, británicos, alemanes y franceses), hasta los 58 millones de personas, que gastaron un 7% más en nuestro país, que en 2011. Pero el turismo nacional se contrajo, y la temporada de invierno fue mala: la subida del IVA, de las tasas aeroportuarias, el recorte de viajes subvencionados del IMSERSO y, en general, la pérdida de poder adquisitivo de los españoles, junto al aumento de la tasa de paro hasta casi el 27%, con seis millones de parados, tuvieron un efecto muy negativo en el turismo de origen patrio.

No es buena noticia que los españoles dejen de viajar. Esto tiene consecuencias económicas gravísimas: según Exceltur, en 2012, el PIB turístico español cayó el -1,6%, destruyendo 23.279 puestos de trabajo: casi 23.300 personas menos en la Seguridad Social, cotizando. Las previsiones para 2013 son de caída de otro 1% adicional. En términos absolutos, estos desplomes de la riqueza generada por la industria turística, suponen la destrucción de valor, en 2012, de 1.830 millones de euros –datos del Instituto Nacional de Estadística, o INE-, y de 1.150, previsiones para 2013.

El consumo de los turistas españoles descendió un -3,1%; versus, el +0,4% de incremento de gasto de los extranjeros  en España, en 2012. Claramente, el segundo dato no sirvió para compensar el primero: de hecho, el 78% de las empresa turísticas españolas dicen que, el año pasado, vio descender sus ventas y, el 66%, los beneficios. Esto no es bueno para nadie. Así se explican las cuitas de las compañías aerolíneas, como Iberia: crisis económica, menos turistas nacionales, descenso del número de pasajeros y, los que viajan, al ver que su poder adquisitivo se reduce (aumento de precios o inflación, del +2,9%, versus incremento salarial, solo, del +1,1%, o saldo neto fruto de la resta de uno y el otro), lo hacen, optando cada vez más por el low cost. Con razón, Iberia quiere impulsar a Iberia Express y a Vueling. Lógico.

Nos alegra la existencia de Exceltur: es un lobby empresarial en el que están representadas muchas de las compañías del sector turístico español, cosa muy buena para la economía española que, poco a poco, se va pareciendo en algo a la norteamericana, por ejemplo, en la existencia abierta de lobbies: ahora solo falta que haya libertad de mercado y que los gobiernos de cualquier color político dejen actuar libremente a las empresas y, entonces, la economía española podrá volver a crecer.

Imagen, por bruckerrlb

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