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Lima, día 1

En mi publicación anterior contaba que con mi esposo decidimos ir de luna de miel a Perú. Inicialmente pensamos que nos gustaría un lugar con playa, pero a donde queríamos ir era temporada de huracanes; así que decidimos hacer algo de turismo cultural. Nuestro destino se definió porque teníamos en nuestros planes algún día ir a Machu Picchu. Hicimos planes para una semana y por supuesto nos faltó mucho por conocer – esperamos poder repetir algún día. Por ahora, aquí va lo conocido en el primer día de aquella semana.

Fue la primera vez que viajamos en vuelo de madrugada, llegando en la mañana a Lima. Nos parecía muy bueno llegar temprano y disfrutar el día en la ciudad, para aprovechar los días, pero la verdad es que no recomiendo tomar ese vuelo. Fue muy agotador, pues el viaje sale en la madrugada y no pudimos descansar en el mismo; también porque usualmente los hoteles reciben el ingreso a partir de las 3:00 p.m., y así fue para nosotros. Teníamos el contacto de don Félix, un conductor que nos recogió en el aeropuerto y a quien contratamos para que ese día nos llevara al centro histórico a dar una vuelta.

Visitamos las catacumbas en la Basílica y convento de San Francisco de Lima. Una visita interesante donde no dejan tomar fotos pero que conoces algo de la historia de la Basílica y de la ciudad. 

Pasamos por la Plaza San Martín. Allí se puede ver el Teatro Colón (en Lima también hubo un Teatro Colón!), que según supimos, no está en funcionamiento, pero arquitectónicamente es un punto de referencia; así como lo es también el Hotel Bolívar, al cual pudimos entrar a dar una vuelta. Según nos informaron, en esa misma plaza es el mejor lugar para encontrar casas de cambio de moneda. Sobre ese punto, hay un tip importante: si llevan dólares, en las casas de cambio les ofrecen una tasa de cambio inferior si los dólares tienen algún imperfecto, tienen algo escrito o si simplemente están viejos.

También estuvimos en la plaza mayor donde se puede ver la Catedral, aunque estaba cerrada, el Palacio Arzobispal, el Palacio Municipal y el Palacio de Gobierno.

Luego almorzamos en Huaca Pucllana. Se trata de unas ruinas arqueológicas que quedan en la mitad de la ciudad y para las cuales teníamos reservado un tour en la tarde. Como el lugar tiene restaurante, quisimos almorzar ahí. Estuvo rico, comimos comida tradicional peruana, pero un poco costosa – sobre todo en comparación con otros lugares en los que comimos los días siguientes. La atención también estuvo muy regular. El tour valió totalmente la pena y aprendimos un poco de otras culturas prehispánicas diferentes a los Incas: Limas, Wari e Ychsma.

Luego fuimos a hacer check-in en el hotel y descansar un poco. Nos quedamos en el barrio Miraflores.

Más tarde salimos a caminar por el barrio y fuimos hasta el centro comercial Larcomar. Ahí comimos una deliciosa parrillada de mariscos en Vivaldino. Nos encontramos a un compatriota que nos quiso atender especialmente con un aperitivo de pisco y menta. Recomendadísimo este restaurante.

Cada día está lleno de actividades, así que los invito a leer las próximas publicaciones sobre los diferentes lugares que conocimos en Perú.

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