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Lecciones aprendidas (I)

Más allá… dragones

Dicen que en los mapas medievales los bordes estaban llenos de anotaciones del tipo «Dragones». Eran un modo de limitar lo desconocido, de advertencia a navegantes, un aviso a aquellos que querían adentrarse en lo desconocido.

Con tiempo y dinero se llega a cualquier lado, si conoces tus restricciones de monetarias y temporales y tienes a Google de tu lado no hay nada que pueda considerarse «desconocido». Si quieres ir a un sitio evalúa «¿tengo tiempo?» – «¿tengo dinero?» si las dos primeras son afirmativas no hay nada que te impide llegar a tu objetivo. Si al final decides no ir, admite que es porque en realidad, no lo deseabas tanto.

Lección del maestro: Párate, reflexiona y supera tus miedos, tras las restricciones básicas de tiempo y dinero se esconde una mental que la mayoría de las veces es mucho más importante.


Evita ser un reflejo

¡Qué mala es la envidia!

Hubo una entrada completa sobre la idoneidad de los motivos. Yo no puedo negar que la envidia para mí fue uno de los principales. Envidiaba los viajes de mis primos, de todos aquellos vividores que dejaban su trabajo y estaban en un tiempo sabático indefinido. Escuché al maestro: «Paré, reflexioné y superé mis miedos», descubrí que las dos primeras restricciones no lo eran; el tiempo y el dinero están ahí y depende de nosotros como administrarlo. Admití que eran mis miedos los que me habían impedido dar el paso. A partir de allí cerré mi empresa, dejé mi trabajo mi apartamento y me embarqué junto a mi pareja en un viaje alrededor del mundo que nos llevaría a ese lugar predestinado cual Shangri-La donde tendríamos una casa con jardín dos perros y un gato.

Lección del maestro: Párate, reflexiona y analiza si tus deseos provienen de la envidia o si quitando ese factor aún deseas alcanzar tus objetivos.


Sé consciente de tus límites

Apunta alto, pero disfruta del trayecto

No tiene nada de malo cuando inicias un viaje tener unas expectativas altas. Lo malo es no disfrutar de lo conseguido y sufrir el fracaso cuando no las alcanzas. ¿No has conseguido dar la vuelta al mundo?  No importa, mientras el tiempo empleado haya sido productivo, hayas disfrutado o hayas aprendido. Es una reflexión parecida a la del «Síndrome del montañero»: no dejes que tus futuras metas nublen tus éxitos actuales.

Ahora mismo mi objetivo de buscar un lugar donde vivir y considerar hogar con Emer parece tremendamente ingenuo. Sin embargo, que no consiguiera finalizar la mayor parte de los objetivos no resta valor a todo aquello que sí que conseguí.

Lección del maestro:  no pierdas de vista tus metas mientras disfrutas de cada paso del camino.

La corrupción es relativa

Siempre consideré a España como un país corrupto, aún creo que lo es. Cuando estuve en Bélgica, supuestamente Norte de Europa, vi los mismos problemas que en la Piel de Toro y me dije «a ver si en todos lados cuecen habas». Sin embargo, tras visitar innumerables comisarías, embajadas, consulados, procuradurías en Sudamérica sólo puedo asumir que Europa es un paraíso dentro del mundo. Puede que el hecho de que los europeos hayan (hayamos) saqueado los recursos de otras naciones durante siglos nos dio esa ventaja que nos permite unos lujos que en otras partes del mundo ni se les ocurren como la seguridad, la libertad y el derecho a la vida.


Ironía fina

Disfruta

Si en un viaje de este tipo disfrutar no está en el Top 3 de tus objetivos, muy posiblemente tengas que revisarlos. ¿Si quieres llegar mañana a Machu Picchu, pero hoy hay una fiesta popular en una aldea remota? No lo dudes, asume las experiencias que crees que te pueden aportar algo según vienen, la vida no da segundas oportunidad.

La vida no da segundas oportunidades

O sí, sí que las da a veces, pero no puedes contar con ellas. Si quieres decirle algo a esa chica, díselo. Si crees que esa foto de Torres del Paine es espectacular, hazla. No esperes a llegar al final del camino, puede que la niebla cubra los picos o que empiece a llover. No sabes cuando esa primera, segunda o tercera oportunidad es la última. Si tomas las oportunidades cuando te vienen serás afortunado, si las dejas pasar esperando que venga otra ola mejor puede que esa ola nunca llegue y te lamentarás en tu lecho de muerte por todo aquello que no hiciste mucho antes que por aquello que hiciste mal.


Vista de Las Torres del Paine bajo la nieve

Vista de Las Torres del Paine en la ventana de oportunidad

La vida es una combinación de suerte y preparación

En la vida en general, y en los viajes en particular, todo resultado proviene de una combinación de suerte y preparación. Cuanto más preparado estés menos suerte necesitarás, como la suerte es imprevisible os aconsejo que os preparéis siempre que podáis. Hay gente que lamenta su mala suerte cuando sale a hacer travesía y se encuentra una ventisca, sin haber ni siquiera comprobado el parte meteorológico. Hay gente que se lamenta de haber perdido un autobús, cuando no comprobaron ni el tráfico, ni el tiempo y arriesgaron para llegar justos por no esperar. Hay gente que se lamenta, y siempre la habrá, si quieres dejar de ser uno de ellos coge las riendas de tu destino, elige tus objetivos, visualiza qué te impide conseguirlos, supera todos los inconvenientes y disfruta del hidromiel de las victorias servido en un cuerno por una Valkiria.

No es más pobre el que menos tiene sino al que más le han robado

Los viajes conllevan riesgos. No empieces el tuyo con nada que no estés dispuesto a sacrificar. Debes analizar los riesgos y asumirlos, así cuando se produzca la pérdida podrás reaccionar de la manera más racional posible. No estoy hablando sólo del móvil o la cámara de fotos, también hay cosas más importantes como tu tiempo, tus relaciones personales y tu integridad física. Es cierto que pensar en los riesgos puede hacer que rechacemos iniciar muchos viajes o proyectos, pero os aconsejo hacer siempre un análisis riesgo beneficio.

Lección del maestro: Párate, reflexiona y si los riesgos sobrepasan con creces los posibles beneficios no lo hagas. No asumir riesgos innecesarios es imprescindible para llegar lo más lejos posible.

El riesgo cero no existe

Una piedra nunca se equivoca y la única manera de evitar absolutamente todos los riesgos es no hacer nada. Esa puede ser una decisión: la inamovilidad o el dejarse llevar, opción por la que opta la mayor parte de la humanidad, unos por decisión y otros por obligación. Si eres uno de aquellos que pueden elegir yo te conmino a aceptar riesgos, siempre dentro de la moderación.


Las rocas resisten impávidas los embates del mar hasta que colapsan

Si quieres resultados diferentes no hagas siempre lo mismo

Yo no quería seguir la guía Lonely Planet, pero puede que para ti te vaya bien. Si quieres seguir patrones determinados es más probable que obtengas resultados similares. Si decides ir por libre y arriesgar. Atente a las consecuencias.

Aprende a decir no

Está bien probar cosas nuevas. Está bien experimentar. Está bien aprender, pero si no quieres, no te apetece o simplemente piensas que es una mala idea di «NO». Hay veces que no te entenderán, que herirás sentimientos, que pensarán que eres un cobarde o que insistirán una y otra vez, en todas ellas deberás ser el amo de tus decisiones porque te aseguro que también serás esclavo de las mismas.

Lección del maestro: di «no».

No cojas un barco en Colombia

Creo que esta ha sido la lección más importante que me ha dado mi viaje.


Fin de trayecto
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