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la Virgen de Lourdes. Lea las instrucciones de éste medicamento…

La virgen y los extraterrestres tienen una extraña afición a presentarse a inocentes y a catetos; supongo que si pudieran presentarse a personas más ilustradas tampoco lo harían. Bueno, los extraterrestres si: ellos tal vez existan. Lo de la virgen está más complicado. Lo único virginal que he visto últimamente está impreso en la etiqueta de un “pullover”. No deja de tener cierta gracia el que para anunciar la lana virgen se use un carnero con unos cuernos descomunales. Personalmente cuando alguien se me anuncia como virgen no puedo evitar la duda ni la hilaridad. Si encima usara el artículo determinado diciendo “soy LA virgen” creo que podía hasta herniarme por culpa de la risa.  Seamos serios: cada cual que crea lo que quiera pero no intenten hacernos comulgar a los demás con ruedas de molino aduciendo que si no creemos en lo que contradice a la ciencia más elemental es porque no tenemos fe. Esas respuesta de pata de banco no hace más que prolongar el cateticismo, que dicho sea de paso suena muy parecido a catolicismo y a catecismo y no creo que sea por casualidad. Para que quede claro ya anuncio que puedo aceptar la idea de dios, si así alguno se siente más a gusto, pero rechazo frontalmente a  los que se auto erigen en sus representantes terrenales, siendo ese terreno en concreto donde se enmarca el negocio, porque no se trata de otra cosa, de las supuestas curaciones de la virgen de Lourdes, cuya festividad es precisamente hoy.

La timoteca de Lourdes lleva más de 150  años desafiando a la medicina y al sentido común. Pero nos debemos hacer una pregunta: ¿Realmente ha habido curaciones milagrosas?

Vamos a admitir que haya curaciones inexplicables para la medicina: Por ejemplo. Un señor o señora acuden a Lourdes porque ha sido diagnosticado de un cáncer incurable. Supongamos que ese señor se cura. ¿Es un hecho médico esa curación? Pues no: es un hecho estadístico y como tal no tiene nada de milagroso. Vamos a aparcra la revelación, fuente de la sapiencia en los ámbitos de la fe – y de los platillos volantes, insisto- y nos fijaremos en la razón, que el camino que Descartes, Sócrates o Aristóteles usaban para alcanzar conclusiones. Ya que hemos admitido la posibilidad de un dios y pensando que este dios nos ha dotado de inteligencia vamos a honrarle usándola un poco; para variar.

Busco información por Internet sobre la historia del santuario y sus cifras: veo que la Iglesia admite como milagro 67 curaciones.

Pese a que el fenómeno se remonta a hace más de 150 años lo voy a redondear para facilitar los números y  pese a que las visitas anuales son de unos 6 millones de personas no es lógico pensar ni que todos sean enfermos, que no lo son, ni que siempre haya acudido tanta gente. Si lo hiciera con los números en crudo me salen más de 900 millones de visitas: lo voy a reducir a 100 millones. Voy a hacer una extrapolación más. Voy a suponer que se trata de 100 millones de enfermos de cáncer; lo hago porque sabemos que es una enfermedad de muy difícil curación y por lo tanto las posibilidades de que simplemente desparezca son mínimas. No voy a tener en cuenta lo siguiente: 1º. Personas que han acudido a Lourdes pero que han mantenido su tratamiento médico y dicen que su curación ha sido milagrosa o extraordinaria, olvidando el mérito de la medicina sobre su sanación. 2º. Personas que dicen que se han curado y han fallecido a los pocos meses, cosa que se han guardado muy bien de contar sus allegados. 3º Personas que simplemente estaban mal diagnosticadas, que las hay, aunque tampoco los amigos de los fantástico quieran hablar de ello. 4º. Personas cuya enfermedad ha sido solamente relatada por ellos y que probablemente sólo tenían dolores de imaginación y cuya curación les ha dado su cuarto de hora de gloria. Comencemos.

La medicina moderna admite que un cáncer de cada 60.000 remite espontáneamente por razones que no se conocen. Esos porcentajes se dan entre la gente que no acude a Lourdes ni a ningún otro lugar del estilo, es decir, que no busca ninguna curación extraordinaria. Por la misma línea argumental anterior voy a reducir las posibilidades de ello en un 40%: voy a considerar para éste cálculo que esa remisión solo se pueda dar en uno de cada 100.000 casos. Ahora…¡ A sumar!

Si de cien millones de personas enfermas de cáncer se curaran sin explicación y sin mediación divina ni humana una de cada 100.000, en 100 millones nos salen 1.000 personas. Sin embargo, La iglesia admite 67 milagros (ojo que el último milagro se ha admitido como tal en 2005, pero la historia es de 1952. Esto borra un buen número de pruebas, pero da igual). Es decir: En el supuesto de que se hubieran curado catorce veces las personas que se han curado” milagrosamente”, aún estaríamos por debajo de lo estadísticamente posible. En resumen: por debajo de la mera casualidad. ¿Dónde  esta pues el milagro?

Me atrevo a decir que ese y otros santuarios como ese han causado más muertes que sanaciones. Desde los que fallecen en carretera, hasta los que mueren por suspender el tratamiento pasando por los que simplemente no soportan el viaje, estoy seguro que superan esas mil curaciones que de forma espontanea se podrían producir.

Así pues, en el billete a Lourdes debía de poner lo de las graves contra indicaciones que acarrea y por supuesto… ¡Manténgase lejos del alcance de los niños!

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