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La cuenta atrás de Iberia

countdownIberia ha de tomar decisiones rápido

Es hora de tomar decisiones. Es hora de actuar. Cualquier cosa menos quedarse estático, como si los problemas fueran a resolverse solos. Humanamente hablando, todos querríamos que las cosas salieran solas, como por arte de magia. Y que las repercusiones de nuestras decisiones no afectaran negativamente a nadie. Pero, si esto fuera así en la realidad, posiblemente no seríamos personas libres y con responsabilidad, sino cualquiera otra cosa.

De la misma manera en que un padre o madre de familia tiene que sacarse las castañas del fuego para proveer a su familia, también una empresa tiene que poner los medios para ser viable. Lo cual, siempre lo hemos dicho, pasa por la rentabilidad. Ni familias ni empresas pueden vivir en números rojos. El endeudamiento suele tener malas consecuencias. Y el excesivo endeudamiento tiene repercusiones fatales.

Un grupo de cazatalentos entrevistados por el diario Expansión explica que, para los directivos españoles, más de un cincuenta por ciento de las oportunidades profesionales se encuentran fuera de España. Antes de la crisis, emigrar era de las últimas alternativas que solía considerar un directivo en su carrera profesional. Aunque sea una generalización, debido a la crisis, es muy difícil hablar de carrera profesional. Es más adecuado hablar de supervivencia.

Los headhunters consultados por el diario económico explican que los directivos que salgan fuera han de estar dispuestos a acomodarse a un nivel de vida más duro y peor del que tienen actualmente, han de sacrificar la comodidad y, en muchos casos, desgraciadamente, al salir fuera de España no siempre podrán llevarse consigo a la familia. No cabe duda que ese tipo de emigración es muy duro. Eso explica que uno de los grandes problemas de la emigración ilegal hispana en Estados Unidos sea la reunificación familiar.

Los expertos en recursos humanos sobre directivos dicen que el conocimiento de una segunda lengua, especialmente el inglés, aumenta en un 50% la empleabilidad de un directivo. No solo porque el inglés sigue siendo el idioma de los negocios en gran parte del mundo, incluidos los países emergentes como China e India, sino también porque los países anglosajones están mucho menos afectados por la crisis.

Un cambio de país para encontrar un empleo requiere un gran cambio personal, psicológico y social. También, tener una enorme fuerza de voluntad para tomar la decisión y para mantenerla a lo largo del tiempo. Es necesaria una gran capacidad de adaptación, que a los españoles nos cuesta mucho: hablamos pocos idiomas, la movilidad geográfica es mínima y estamos muy hechos a nuestras costumbres. Nada de esto es malo, en absoluto. Pero hay que ser prácticos y se trata de encontrar un empleo (como sea).

El ejemplo de Estados Unidos es muy ilustrativo. En el año 2009 publiqué en El Confidencial Digital un largo artículo de contenido económico. Ante los malos datos de la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre de aquel año, ponía el ejemplo de cómo, en Norteamérica, los trabajadores creen y aplican la movilidad geográfica y social y profesional. Hoy trabajas en Denver, y mañana en Los Ángeles. Si te van bien las cosas, trabajas en una empresa tecnológica, en el Silicon Valley. O en finanzas, en Wall Street. Y, si atraviesas una mala racha, buscas trabajo en un McDonald’s (yo, lo he hecho).

Recuerdo que nada más publicar el artículo, un lector me criticó. Decía que yo estaba en “lo alto de la pirámide” y que para hacer esas cosas que proponía, era necesaria la formación. Mi respuesta fue que sí, que era necesaria la formación y que, por tanto, no veía dónde estaba el problema. Si algo ofrece el mundo actual, gracias a las nuevas tecnologías de la información, es precisamente formación e información, en cualquier momento y lugar y a un precio muy asequible. Lo que no decía el lector que me criticaba es que, además, hace falta mucha fuerza de voluntad y que no se te caigan los anillos de trabajar en un McDonald’s, cosa que yo sí he hecho, tras trabajar en el ámbito de las Relaciones con Inversores en Bolsa, hace dos décadas. Como no tenía anillos, tampoco se me cayeron.

La cuestión clave es que hay que reinventarse. No hay alternativa. No se puede ser comodón o, como dicen los anglosajones, quedarse en la zona de confort. Ya no existen zonas de confort en una economía con seis millones de trabajadores en el paro. El problema, es que no hay trabajo. Por eso, porque hay que comer, hay que agudizar el ingenio: pensar y actuar, aunque cueste mucho.

Los sindicatos de Iberia que amenazan con huelga no dicen que estén defendiendo sus puestos de trabajo, sino que defienden los intereses generales de España. Sería mejor que fueran sinceros y que dijeran que están defendiendo sus intereses particulares. Si el problema es quedarse sin empleo, lo mejor sería seguir los consejos que he dado más arriba: formarse, estudiar, aprender idiomas, cambiar de ciudad o de país con tal de encontrar un empleo. Lo que no tiene sentido es –como dice el refrán andaluz-, quedarse en Jaén contemplando los olivos; que es tanto como no hacer nada.

Pero eso es lo que parecen querer hacer los sindicatos de Iberia, yendo a la huelga: que no cambien las cosas, que el estatus quo siga siendo –eternamente- el mismo y que, por tanto, se mantengan sus puestos de trabajo, como si Iberia no tuviera problemas. Con independencia de que, si van a la huelga, los sindicatos de Iberia van a causar un daño muy fuerte a la empresa, al turismo, a la economía española, a la marca España dentro y fuera del país, lo cierto es que los sindicalistas se están oponiendo a una realidad que, objetivamente, no tiene marcha atrás: Iberia va a perder 300 millones de euros con cargo al ejercicio 2012. La huelga podría añadir otros 100 millones de euros. Visto así, los sindicatos más parecen querer hundir y cerrar Iberia, que mantener sus puestos de trabajo.

Iberia, si quiere sobrevivir, va a tener que tomar decisiones. Va a tener que reinventarse. Y, como un profesional que es padre de familia y tiene que encontrar un nuevo puesto de trabajo para proveer a los suyos, Iberia habrá de conseguir ingresos y reducir sus gastos para salir adelante. El día de ayer, Iberia comunicó cuál y cómo va a ser su plan de reestructuración: reducirá su capacidad en un 15% y hará un ERE –conforme a la Reforma Laboral en vigor- por el que 4.500 personas podrían perder su puesto de trabajo; y habrá reducciones salariales. Son, aun con la ley en la mano, peores condiciones que las que había ofrecido a los sindicatos durante los tres meses previos de negociación. Pero los sindicatos rechazaron las ofertas de Iberia.

Ahora Iberia tiene que tomar decisiones. Y ha de hacerlo rápido, antes de que sea demasiado tarde. Lo contrario sería una irresponsabilidad.

Imagen, por so_meow

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