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Ibagué

Foto: Archivo personal

Foto: Archivo personal

Hace ya un buen tiempo decidí acompañar a mi madre en su visita a una muy querida amiga y, de paso, aproveché la oportunidad para conocer y disfrutar de los bellos paisajes de mi querido país. El destino: Ibagué, la capital del Tolima y el lugar donde se celebra cada año el Festival Folclórico Colombiano.

El camino

El trayecto fue, sin duda, lo que más disfruté de esta experiencia. Las casi 6 horas de viaje – tanto de ida como de venida – pasaron inadvertidas ante la belleza de los valles contiguos al río Cauca y el verde de las montañas que conducen a Ibagué, la capital musical de Colombia. Este recorrido lo recomiendo a quienes quieren admirar la naturaleza del país y gozan de la suficiente paciencia como para aguantar trancones e imprevistos de una vía tan transitada como esta, especialmente en el alto de La Línea. De igual forma, viajar por tierra es ideal para los que no sufren de mareos (o, al menos, pueden controlarlos) y están dispuestos a pasar mucho tiempo en la silla de un bus (que a ratos resulta un poco incómoda) así como a orinar en estrechos – y no muy limpios – baños portátiles.

La ciudad

Ibagué es pequeña pero, definitivamente, muy acogedora. Calurosa en el día y templada en la noche, la capital del Tolima se caracteriza por la amabilidad de su gente, que siempre tiene una sonrisa para dar, y por la seguridad que se siente al andar por sus calles. Según varios ibaguereños, son muy pocos los robos o crímenes que tienen lugar en la ciudad y eso se constata al recorrer con tranquilidad los senderos peatonales del centro – que generalmente es peligroso en las ciudades colombianas –; no hay peligro, reina la paz y la tranquilidad. Estéticamente la ciudad no es atractiva, a simple vista se refleja el hecho que no es una de las principales capitales del país y que, como en toda Colombia, las riquezas están mal distribuidas, sin embargo, en época de festival la ciudad es cubierta por una cálida atmósfera que invita al disfrute del folclor de la región y del país.

Comida, artesanías y más

Don Pedro II también portó con orgullo su 'rabo de gallo'. Foto: Archivo personal

Don Pedro II también portó con orgullo su ‘rabo de gallo’. Foto: Archivo personal

Pensé en escribir sólo de la comida pero creo que me queda demasiado corto lo que tengo por decir y no valdría la pena dedicar un solo apéndice a unas pocas palabras. En Ibagué – que recuerde – probé dos platos típicos: la lechona y el tamal; ambos deliciosos y muy livianos, a diferencia de los vallecaucanos, pero sin ese no se qué que tanto me gusta de los manjares de mi Valle. Recomiendo probarlos para comparar sabores pero, sin duda, me quedo con la comida típica de mi región. En un recorrido por el parque artesanal de la ciudad no descubrí mucho que no encontrara en otra parte, incluida la Loma de la Cruz en Cali, no obstante, me traje el tradicional ‘rabo de gallo’ que lucí muy feliz por las calles ibaguereñas, junto con un poncho y un buen sombrero protector ¡Ah! Y ni qué decir de las famosas alpargatas que en la capital del Tolima se venden como pan y que uso en mi casa cuando quiero descansar.

El Festival Folclórico Colombiano

Bailarinas 'voleando machete' en un desfile por la calle principal de la ciudad. Foto: Archivo personal.

Bailarinas ‘voleando machete’ en un desfile por la calle principal de la ciudad. Foto: Archivo personal

 

Sinceramente, fue muy grato encontrar un lugar del país donde los bailes típicos son bien recibidos, reconocidos y aplaudidos por colectividades. El folclor colombiano, que pareciera desaparecer poco a poco con la irrupción, cada vez mayor, de la cultura norteamericana y europea mantiene vivo con esos pequeños grupos de colombianos, de todas las edades, que van a Ibagué a mostrar lo más representativo de su región.  Varios – ya no recuerdo cuántos – bailarines se tomaron la Concha Acústica, así como otros escenarios y calles de la ciudad, e hicieron gozar a locales y visitantes ¡Qué bien por el Festival Folclórico Colombiano! Que hasta dejó una reina y a mí con muchas ganas de volver.

Para visitar: El cañón del Combeima

El verde está en todo su esplendor en miles de árboles que viven en las montañas de un lugar mágico y templado. A pocos minutos de Ibagué, en carro, se encuentra este sitio turístico preferido por propios y visitantes quienes dan rienda suelta a su faceta de fotógrafos y se hacen a hermosas imágenes del paisaje. En el cañón del Combeima también se puede disfrutar de platos típicos en restaurantes de la zona o conectarse con la naturaleza en varios puntos habilitados para el acceso de los excursionistas.

La majestuosidad del Cañón del Combeima. Foto: Archivo personal

La majestuosidad del Cañón del Combeima. Foto: Archivo personal

Aunque breve esta es mi opinión sobre una ciudad a la que espero volver y donde me gustaría ver más progreso y homenajes al folclor colombiano. Si bien es cierto que olvidé muchos detalles de mi visita, a mediados del año pasado, los gratos recuerdos que tengo de Ibagué permanecerán siempre en mi mente y corazón.

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