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Hong Kong. Una aventura inesperada

«Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!» – Gandalf

Se dice que cada viaje que hacemos es una pequeña vida y estoy completamente de acuerdo con ello. La vida es una suma de experiencias y no hay experiencia comparable a la de viajar.

Esta vez mis pasos (y unas interminables 18 horas de vuelo) me han llevado a Hong Kong, a recogerme en el pequeño refugio de un buen amigo. Es cierto que el espacio era reducido, pero después de un par de horas se nos quedó más pequeño que el bosón de Higgs, y no precisamente porque mi mierda lo llenara, que también, sino porque eran tantas las idioteces y las aventuras que empezamos a recordar, que llenamos esas cuatro paredes en menos de lo que tarda Falete en comerse un canapé. Así que tuvimos que salir rápidamente de allí en busca de nuevas anécdotas y aventuras… Bueno vale, salimos a buscar algo de beber.

Algún día explicaré el motivo por el que dejo los gin tonics cuando salgo al extranjero (aparte de porque no tienen ni una idea aproximada de cómo hacerlos medianamente potables), en cualquier caso, cuando dejo atrás el gin tonic salgo a buscar al segundo al mando: el bueno de Jacks.

Vale, bebo Jacky por si algún día resulta que acabo de comprar la última botella del mundo y se me presenta la catwoman de turno a tomar una copichuela. No me miréis así, cosas más raras se han visto, y si no que se lo digan a Kiko Rivera (vale, yo no colecciono billetes morados pero estamos en unas fechas en las que pedir deseos está bien visto).

En fin, ni que decir tiene que en Hong Kong no nos lo iban a poner fácil nada más llegar. Como podíais esperar, no había whisky decente. Así que hicimos lo que cualquiera de vosotros hubiese hecho ante el ínfimo surtido de alcoholes de marcas que no conocen ni sus destiladores: comprar uno escocés.

Rey Roberto

Al final resultó que lo único escocés que tenía el Rey Roberto era el idioma de la etiqueta… aún así un par de tientos le dimos, que no somos tan sibaritas. Y así, al tran tran, sin comerlo ni beberlo (o más bebiendo que comiendo), me encontré en el avión de vuelta a España 20 días después.

De mi experiencia puedo ofreceros algunas ideas por si algún día despertáis allí y no sabéis dónde ir:

Hong Kong

Cuando llegué al aeropuerto estaba más inquieto que Don Quijote en un parque eólico. Mis referencias de qué visitar en Hong Kong se reducían a unas impresiones que saqué a última hora antes de salir de la oficina procedentes de la primera entrada de google cuando escribes: visitar Hong Kong… obviamente una mierda.

La verdad es que, cuando visito una ciudad por un largo periodo de tiempo, cada vez me gusta más descubrirla a mi antojo y perderme por los distintos barrios y zonas de la ciudad sin un itinerario previamente establecido por una guía. Si acaso me guio por recomendaciones de nativos o visitantes anteriores. Así que, por si alguien tiene pensado visitar Hong Kong, ahí van unas sugerencias y opiniones personales:

Inicio del viaje

Norte de la isla de Hong Kong:

1) Visitar Victoria’s Peak. tiene unas vistas de la ciudad de Hong Kong impresionantes. Tuve la brillante idea de subir andando en vez de en en cable-car… mi recompensa fue una sudada de dimensiones apoteósicas. Eso sí, merece la pena (o al menos eso mantengo para autoconvencerme).

2) Pasear por Central y Admiralty. No es una ciudad tan impresionante como NYC pero, cuando consigues hacerte al cansino andar de los hongkoneses, consigues admirar los impresionantes rascacielos del Bank of China y la Torre del International Finance Centre.

3) Los miércoles apostar en las carreras de caballos o si no, ir a  tomar unas cervezas y ver el ambiente.

4) Disfrutar de la vida nocturna en los bares de Lan Kwai Fong donde la música de los bares se escucha desde la calle mientras disfrutas de unas bebidas compradas en el Seven Eleven. Una vez hayas disfrutado de tus yonkilatas de medio litro reglamentarias puedes entrar en cualquier bareto de la zona. Mis preferidos (es decir, los que recuerdo aún en mi memoria) son:

  • Solas. El nombre lo dice todo. Mi sitio de copas preferido de Hong Kong. Lo único que no entendía del bar era ese olor a polvos de talco en los baños… retrospector a la infancia.
  • Azure. Un garito con una terraza con unas vistas majillas en el piso no-se-cuantos-he-subido-pero-se-me-han-taponado-los-oídos. Un poquito más pijillo pero hay que ampliar mercado.
  • Insomnia. De nuevo el nombre no deja nada a la imaginación. Si acabas aquí eres el encargado de poner las calles según vayas de camino a casa. No hay medias tintas. Además tiene música en directo lo cual, para mí, siempre es un plus.
  • Drop. Oscuro. Turbio. Pares sueltos.
  • El sitio de los chupitos. Obviamente no recuerdo el nombre. Sin embargo sí sé cómo se llega: desde el 7-eleven, la segunda rata muerta a la derecha.

Otra zona de fiesta nocturna se pueden encontrar en el SoHo, donde tendrás que asegurarte que puedas pasar sabiendo que no vas a tener que dejar algún órgano de fianza cuando pidas una copa.

Y una última zona de marcha: Wan Chai. Una zona con mucha música en directo. El resto es mejor que lo adivinéis por vosotros mismos (luego ruego compartáis conmigo los resultados de la noche). Buena zona para cenar y tomarse unas bebidas antes de las 21:00 (happy hour). Bares obligados: Mes Amis, Carneggie’s (donde contemplar las piernas de las mujeres que se suben a la barra es una obligación) y el New Makati Inn (donde mantener el segundo principio de la termodinámica es altamente complicado: mente fría en cuerpo caliente).

Resumen 1

Sur de la isla de Hong Kong:

1) Stanley. Un sitio playero a media hora del centro de Hong Kong donde puedes tumbarte tranquilamente en una de las playas o tomarte un café sentado en el paseo marítimo. Puedes hacer alguna compra en el Mercado (si encuentras algo que puedas hacer pasar por tu talla). El paseo por el parque Chung Hom Kok es altamente recomendable.

2) Dragon’s Back – La espalda del Dragón (lo traduzco porque alguno ya estaba pensando en el ojete del bichejo… ¡seguro!). Un día de senderismo por la cima de una pequeña loma ascendente y descendente en la que dejas a ambos lados el océano. Simplemente genial… y más cuando llegas a la playa de Big Wave (donde los surferos se amontonan para coger las mejores olas de la zona) y te enchufas una cervecita fresquita tirao en el chiringuito.

Resumen2

Kowloon (el Hong Kong peninsular):

1) La avenida de las estrellas y TST (Tsim Sha Tsui). Obviamente no es la Avenida de las estrellas de Hollywood. A no ser que seas un friki de las pelis asiáticas dudo mucho que sepas más de diez nombres… pero hay que ir, sobre todo para ver la estatua de Bruce Lee y el espectáculo de luces y sonido (todos los días a las 20:00; el sonido es peor que la música de ascensores… paciencia, no te tires al mar). Puedes desear la muerte de algún chino cuando se paran en manada a hacerse fotos en estampas tan inverosímiles como que-cojones-estas-viendo-tu-en-esa-papelera-que-no-vea-yo o la no menos frecuente me-pongo-aquí-delante-de-un-cartel-de-mierda-y-me-haces-una-foto-como-si-esto-no-fuera-más-cutre-que-el-teletexto.

2) Pasear por la zona pasando por los mercados de Temple street, Ladies Market y el mercado de flores en Mongkok, visitar las tiendas de venta de jade en Jade Street, en fin… perderse por la zona.

Resumen3

Lamma Island:

Ideal para pasar un domingo alejado del mogollón de personas que abarrotan las calles de la ciudad. Lamma island es una isla de hippies y pescadores. Tiene un atardecer estupendo desde la única playa en la que se permite el baño a los perros (puede que la central eléctrica mastodóntica que hay junto a ella tenga algo que ver, sin embargo está catalogada como una de las mejores playas con mejor calidad de aguas).

Lantau Island:

Cerca del aeropuerto se encuentra esta isla en la que se encuentra la una de las mayores estatuas de Buda. En este caso es de bronce y mide unos 34 metros (a ojo de buen cubero). Para llegar a él se puede ir andando (y morir en el intento) o subiendo en teleférico, lo cual recomiendo por las vistas. Una vez arriba, se puede visitar también el poblado de Ngong Ping, el monasterio Po Lin y, una vez subidos y bajados los 240 escalones en los que algún gracioso decidió subir al Buda, se puede volver a la base de la montaña (Tung Chung) atravesando el camino de la sabiduría (Wisdom Trail)… Yo estoy ya resabiao.

skitch 5

Macau:

Uno no se puede ir de Hong Kong sin hacer una visita a Macau. El casco antiguo es espectacular y sin hacer mucho esfuerzo podrías pensar que estas en cualquier pueblo de nuestra península. La casa mandarín, la fachada de la iglesia de Saint Paul y deambular por la zona del casco antiguo es algo imprescindible.

Se agradece romper la monotonía de la ciudad china así como hacer un inciso entre tanto arroz y tanto noodle para comer cocina de verdad. El restaurante Dom Galo es mi recomendación sin lugar a dudas. Repetimos las dos noches que pasamos allí y nos pusimos macarenos comiendo bacalao con patata gratinada, chipirones rellenos y tortillas de bacalao… todo ello bien regado con su correspondiente vinito blanco.

Por la noche la visita a los casinos es de obligado cumplimiento así como a los dos garitos de moda de Macau: el D2 y el Cubic.

skitch6

Bueno, espero que no os hayáis agotado mientras recorríamos la recreación de mis pasos por mis sitios preferidos de Hong Kong. En cualquier caso, esto ha sido un pequeño aperitivo, tengo más anécdoctas y recomendaciones… pero esas ya me las guardo para hacerlas en petit comité.

Y tal y como empecé acabo. Decía que viajar me reconforta, hace que recuerde las cosas buenas de mi ciudad y de mi país, hace que aprenda nuevas costumbres y me ayuda a conocerme a mí mismo y a un sinfín de personas. Pero este viaje me ha servido sobre todo para reencontrarme con uno de mis mejores amigos, hacer de las nuestras y volver a España renovado y con un nuevo brillo en los ojos. Lo necesitaba. Gracias majete (eso sí, has desatado al tontaco que llevo dentro y ahora no paro de contar el chiste del pregonero, decir desyumidifiqueitorrrr e imitar al cansino histórico… ¡¡DE’PACICO CONMIGO!!)

PD. Dale un saludo al portero ese que te guarda el portal… que tiene que estar tirando cohetes desde que tu piso dejó de ser un piso pantera jajaja.

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