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Experiencia Tercera: Pareja sin hijos. La salud en el aire, el agua, los aromas y la gastronomía

Me llamo Miriam y soy directora financiera de una empresa de Madrid. Estoy casada y sin hijos, de momento. Mi marido y yo hemos decidido darnos un respiro en eso de la paternidad… todo llegará, pero, de momento, creemos que es tiempo de disfrutar de la vida en pareja. Una de nuestras máximas preocupaciones en este mundo loco y estresado es la salud e intentamos aplicar esa máxima de “mens sana in corpore sano”. Hace unos días nos llego una oferta de “Experiencias Maestrat” (en FB)(en Twitter)(en Google+)(en Linkedin), que nos proponía un fin de semana para cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente en un lugar perfecto para ello, como es el Maestrat (Maestrazgo de Castellón). Y nos decidimos a probarlo.

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Benassal (Castellón)

Llegamos a Benassal, un pueblo del “Alt Maestrat”, conquistado por Blasco de Alagón en 1239 y que, entre otras curiosidades, perteneció a la orden del Temple hasta su disolución, pasando posteriormente a manos de la orden de Montesa. Callejeamos, respirando el fresco aire del Maestrat, entre calles que evocan tiempos antiguos y visitando todos estos lugares.

Nos alojamos en el Hotel Restaurante La Piqueta (en FB) y, al llegar a la habitación, teníamos esperándonos un agradable detalle: una cesta de jabones aromáticos naturales, de los cuales dimos buen uso con un baño relajante antes de cenar un plato típico de la zona, Tombet de conejo Monteño, y una rica cuajada de leche de ovejas del Maestrat.

La piqueta

El sábado por la mañana, después de desayunar, nos preparamos para un ruta de senderismo por el paraje natural denominado el Rivet de Benassal.

El rivet de Benassal

Seguimos las indicaciones ubicadas en la Font y el Balneario d’en Segures, a 1 km de Benassal, dirigiéndonos hacia la carretera de Culla y, a un kilómetro de aquélla, encontramos el área recreativa del Rivet. Caminamos entre robles y encinas en una mañana soleada en la que la luz jugaba con los colores del paraje. La senda corre paralela a la carretera, cruzando un puente de madera, y sigue por un paseo peatonal verde, que conecta con el aparcamiento de las pistas de tenis. Seguimos por el paseo peatonal rojo, que discurre paralelo a la carretera, pasando por la puerta de la Colonia Seidia y por el Hotel Restaurante Novella. Tomamos la ruta a la Ermita de Sant Cristòfol y el sendero GR7 a Culla. El camino rural recorre la montaña entre muros de piedra. El trayecto va tomando altura suavemente hasta llegar a un llano, donde coincide con una gran vía pecuaria y un poste del GR7. En este punto abandonamos el GR7 y tomamos la cañada ganadera que sube por la izquierda entre grandes muros de piedra hasta la montaña y la ermita de Sant Cristòfol.
En la ermita hay lugar de cobijo y una fuente-aljibe. Desde la ermita se pueden ver siete pueblos del Maestrat y els Ports siendo una magnifica atalaya de vigía. A continuación, descendimos al Rivet: un lugar mágico poblado de robles, donde disfrutamos de un merecido descanso.

Eran las 12 cuando nos dirigimos a vistar la embotelladora de Agua de Benassal. En nuestra visita conocimos las propiedades saludables del agua de Benassal que ha recibido distintos premios y menciones. Nos explicaron sus propiedades como agua mineromedicinal sin gas y su valor terapéutico, espacialmente para problemas de riñón. El agua fue declarada de utilidad pública en 1928, vendiéndose desde entonces en diferentes formatos.

Llegada la hora de la comida, nos dirigimos al Hotel Restaurante Novella (en FB). Como esta experiencia coincidió en el tiempo (febrero) con las II Jornadas Gastronómicas de la Trufa , como entrante, mi marido y yo, solicitamos un bocadito de gamba con yogur, caviar y trufa, un hojaldre de pollo, setas y trufa y un carpaccio de bacalado y virutas de trufa. De segundo, nos deleitamos con un solomillo de ternera fileteado con foie y trufa.

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Por la tarde, nos dirigimos al Balneario de Benassal, donde realizamos un itinerario termal a través de diferentes técnicas e instalaciones del balneario, cuyo recorrido y duración fue diseñado por el servicio médico del establecimiento y en los que fuimos combinando espacios húmedos y secos. Probamos los pediluvios, duchas circulares, el vaporarium, baños de hidromasaje, etc… terminado con la aplicación, durante 30 minutos, de los parafangos (aplicaciones locales de una mezcla de parafina y barro mineral a 55ºC de temperatura, que alivian el dolor y tienen un importante y rápido efecto analgésico y relajante.

SPA

Absolutamente renacidos tras la jornada de senderismo y relajación, nos dirigimos al hotel a cenar y, después, para redondear la experiencia, salimos a una cata de gintonics y otros cócteles en el pub de Benassal. Durante dos horas nos prepararon cuatro tragos que llevaban ginebra de dos marcas Ginself de Benicasim (cercana localidad costera de La Plana Alta de Castellón) y Gin Mare, una ginebra de Barcelona en la que priman los aromas de las hierbas autóctonas del Maestrat, que encontraríamos al día siguiente paseando por la montaña.

Un gintonic clásico, un Red Snapper (similar al Bloody Mary), un Ten Fresh (con fruta fresca recién exprimida) y un Perfect Ten (sólo ginebra y hielo). Fuimos probando los tragos al tiempo que el barman nos fue explicando todos los secretos de estas bebidas.

El domingo, tras el desayuno, nos acompañaron a una excursión para recoger diferentes hierbas aromáticas y medicinales típicas de la zona, como el tomillo, el romero, el espliego… y medicinales como el poleo, el té de roca, la manzanilla

Terminada la excursión, nos encaminamos a la fábrica de quesos de Benassal, donde vimos el proceso de la elaboración del queso. Después de la visita, tuvimos una degustación de quesos, entre ellos uno de sus productos estrella, el queso trufado, un queso semicurado de cabra con virutas de trufa.

Tras la degustación, comimos en el Restaurante La Piqueta y nos dirigimos de vuelta a casa.

Mi marido y yo estuvimos encantados de la experiencia en salud en su más amplio aspecto. Habíamos podido conocer la naturaleza y sus recursos medicinales, el agua y su utilización terapéutica, la gastronomía con productos autóctonos y saludables del Alt Maestrast. El estrés de la gran ciudad había dejado paso a una sensación de paz y tranquilidad, que se reflejaba en nuestros semblantes. Creo que mañana, durante el almuerzo, ya se de qué hablare con mis compañeros de trabajo: de la salud recuperada y experimentada en las tierras del Alt Maestrat.

Esto es como lo pensamos con nuestro deseo de un saludable fin de semana en nuestras tierras

¿Crees que te gustaría experimentarlo?

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