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Experiencia segunda: Viaje gastronómico – tercera edad. Viviendo la trufa, el queso, las almendras y el agua.

En primer lugar, me presentaré. Soy Juan, un jubilado, casado, de esos que a esta alturas de la vida vive sólo con su mujer. Afortunadamente, con los tiempos que corren, mis hijos están ya completamente independizados. Desde que mi esposa y yo recobramos nuestro tiempo y nuestros hijos se emanciparon totalmente, pudimos desenterrar una de nuestras grandes pasiones, la gastronomía.

Recibimos la referencia de unos amigos del club gastronómico del que somos socios, los cuales nos recomendaron una experiencia gastronómica que habían disfrutado en el Maestrat (Maestrazgo de Castellón). El viaje recorría las tierras de Culla, Benassal y Albocasser. Realmente, hablamos de una experiencia gastronómica -o de gastronomía en su sentido etimológico-, ya que tuvimos la ocasión de saborear el arte culinario de dichas tierras, pero también conocer los componentes culturales que rodean dichos platos.

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Nos alojamos en una casa rural en Culla a la que llegamos el viernes por la tarde, después de pasear por entre las calles de ese hermoso pueblo donado por el Rey Jaime I en 1235 al noble aragonés Blasco de Alagón, en recompensa por su reconquista de Morella. Sus calles te trasladan a épocas remotas y sus vistas son espectaculares, destacando en el horizonte el Peñagolosa.

La primera aproximación a la gastronomía del lugar fue en la cena con la que nos deleitaron en el restaurante la Solaneta (en FB). El Menú de degustación de una de las joyas de esa comarca, la trufa negra, consistió en unos entrantes de pan con tomate, jamón ibérico y trufa, acompañado de queso fresco con aceite trufado. Le siguió un exquisito jamón relleno de patatas panadera y setas con viruta de trufa. El plato principal que yo pedí fue secreto ibérico a la brasa trufado y con escalibada; mi mujer eligió un bacalao a la brasa con trufa rallada. De postre tomamos crema trufada de manzana. Todo este paseo gastronómico por el mundo de la trufa del Maestrat lo acompañamos por un buen vino de Castellón.

A la mañana siguiente, tras desayunar, nos dirigimos a visitar la embotelladora de Agua de Benassal. En nuestra visita conocimos la historia del agua de Benassal, sus propiedades como agua mineromedicinal sin gas y su valor terapéutico, espacialmente para problemas de riñón. Nos contaron cómo fue declarada de utilidad pública en 1928. Pudimos conocer el proceso de su industrialización y embotellado, así como sus diferentes formatos de distribución y su plan de internacionalización. Por último, también nos explicaron algunos de los premios y menciones que habían recibido.

Agua de Benassal

Una vez terminada la visita a la embotelladora, nos dirigimos a realizar la de la fábrica de quesos de Benassal. En ella nos mostraron todo el proceso de la elaboración de este exquisito queso, así como su producto estrella, el queso trufado, un queso semicurado de cabra con virutas de trufa.

Llegado el mediodía, nos dirigimos a comer al hotel restaurante La Piqueta (en FB). En él pudimos descubrir otras de las múltiples aplicaciones gastronómicas que tiene la trufa. De entrantes sirvieron una degustación de carpaccio de gambas y alcachofas, geleé de sus corales y una vinagreta de trufa tuber melanosporum. Seguimos con un mouse de queso trufado y, por último, un carpaccio de cecina con virutas de foie y milhojas de parmesano con vinagreta de trufa.

De segundo, mi esposa pidió un tombet de La Piqueta trufado y yo, un solomillo de ciervo con salsa de trufa al vino. Los postres, que compartimos, fueron unas manzanas trufadas y una tarta de patata y almendra con helado de leche merengada y trufa.

Por la tarde, nos desplazamos a Albocàsser y nos adentramos en el mundo de la almendra con la visita a Frusema (Frutos secos del Maestrazgo)(en FB), que se dedica a elaborar y comercializar productos derivados de la almendra Marcona, un fruto seco de la más alta calidad, que se recoge en el Alt Maestrat. En Frusema, además, de conocer todo el proceso industrial y de comercialización de la almendra, paseamos por un campo de almendros, donde nos fueron explicando todos los secretos de la almendra marcona y sus múltiples usos gastronómicos. De todas las clases de almendra, la más apreciada es la Marcona. Esta variedad, que requiere un clima y unos cuidados muy específicos, ofrece como contrapartida un sabor incomparable.

La Marcona está considerada como la mejor variedad de almendra. Única por su sabor y calidad. La variedad Marcona goza de un reconocimiento especial entre los expertos, nos explicaron. Salimos con una idea muy clara de todas las fases de su desarrollo: Cultivo – Abonado – Floración – Recolección - Poda – Maduración – Polinización.

Almendra marcona

Terminamos nuestra experiencia gastronómica en un rincón entrañable de Albocasser, Rebost de Llops (en FB). Allí, pudimos realizar una degustación de los productos comarcales que ellos comercializan: desde aceites y vinagres, miel y derivados, vinos, dulces típicos, etc. Un gran delicatessen donde poder degustar y adquirir productos autóctonos de gran calidad y mejor presentación, con lo que nos llevamos varios de ellos para nosotros y para poderlos compartir con nuestra familia y amigos, haciéndoles así partícipes de nuestra muy positiva experiencia.

El día de intenso ajetreo lo terminamos cenando en la acogedora casa rural.

El domingo nos dirigimos a otra de las joyas de la zona: el Parc Miner del Maestrat (en FB). Situado en el paraje natural de ·la Fontanella”, sus vistas panorámicas de la comarca son espectaculares. Allí pudimos conocer la industria minera tal y como era en la antigüedad, recorriendo sus galerías y recibiendo la explicación de cómo trabajaban los mineros que explotaban la mina Victoriaesperanza.

Antes de regresar a casa, comimos en el Restaurante Els Miners, situado el el Parc Miner, un tombet y una carne a la brasa, con agua de Benassal, que luego teníamos que conducir…

Mi mujer y yo estuvimos encantados de la experiencia gastronómica alrededor de la trufa, el conocimiento de los quesos, el agua, la almendra y los productos más típicos del Alt Maestrast. Al regresar, haremos como hicieron con nosotros… Recomendar esta experiencia, este acercamiento a la gastronomía autóctona de calidad en su sentido más puro.

Esto es como lo pensamos con nuestro deseo de que os deleitéis con los productos y lugares de nuestra tierra.

 ¿Crees que te gustaría experimentarlo?

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