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Esperando…

He tenido un fuego quemante dentro de mí, uno que consumiría si se pudiera tocar… pero eso tampoco es lo importante. ¿Qué es el amor? ¿cómo se ama realmente? me vino a la mente este pasaje de 1 Corintios 13:14-7:

“El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido ;  no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad;  todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

Entonces comprendí que lo que toda la vida he estado buscado no ha cambiado, solo que el enfoque no era el correcto. Entonces lo ví a él como la tierra y la semilla que se plantó.  Mientras que todo mundo espera a un hombre formado con un gran “poder” espiritual, una persona con guianza y liderazgo nato, un conocimiento máximo y excepcional, lo más alto de lo alto… yo sigo sentada junto a la tierra fértil de mi campo donde se plantó esa semilla, paso un buen tiempo ahi, mirando la tierra, regando la semilla, platicandole y admirándola. Requiere de una paciencia generosa, entonces la pequeña semilla despierta, y aún adormilada deja ver un pequeño tallito…. He hecho fiesta por ello… una gran fiesta!! pero el proceso no está terminado….

¿Por qué cuidas una planta? ¿es acaso porque quieres que te de algo? Amo las plantas, y las amo no porque quiera o espere algo de ellas, me gusta verlas crecer, florecer y hablarles de cuando en cuando, pienso que tienen una sabiduría y un amor propio bastante grande. Yo lo quiero a él no porque espere algo a cambio, no porque exista oscuridad (cosa que no hay), no por algo vano o por una figura o por lo que sea…. es algo más profundo, una serie de valores y actitudes, una justicia en su hablar, en su actuar….

Ayer mientras miraba las estrellas, una de las osas estaba muy próxima a mi, miré de nuevo con tiempo y empecé a redescubrir los astros, uno tras otro salían de su escondite dentro de mi visibilidad, tuve paciencia, y eso supe, la paciencia, es lo que construye, la sabiduría y la templanza son nada más y nada menos que el temor a Dios, el amor a Él y el querer hacerlo lo más grande y mejor de mi vida….

Entonces me quedé pensando, sentada y esperando sin prisa una gran palabra sabia:

“Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo:

tiempo de amar, y tiempo de odiar;
tiempo de guerra, y tiempo de paz.”

Eclesiastés 3:1 y 8

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