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Día 7: Salamanca, city of la tuna.

Con toda la calma amanecemos en el camping, desayunamos, recargamos la garrafa de agua y ponemos rumbo al furgo perfecto. Llegamos y está hasta arriba de autocaravanas y a 15 minutos de la Plaza Mayor, lugar donde arranca el free tour que tenemos reservado. Vamos justos de hora así que toca correr.

Al final llegamos con tiempo y le damos una vuelta a la plaza que, como suele ocurrir, está plagada de terrazas, hostales y demás negocios.

Arrancamos la visita con sorpresa, ¡la guía es holandesa! Tontería aparte, nos toman temperatura y a funcionar. Lo primero explicación de los orígenes de la ciudad y la plaza Mayor. De ahí pasamos por delante de la iglesia de San Martín, y llegamos a la primera parada: la casa de las conchas y la sede de la Universidad Pontificia de Salamanca. Una en frente de la otra. Entramos al patio del palacio, actualmente biblioteca pública, donde nos cuentan la simbología de los adornos y las balaustradas.

El siguiente punto es uno de los puntos fuertes del recorrido, el patio de las escuelas mayores,desde donde se contempla la fachada plateresca de la Universidad de Salamanca. Curioso como está diseñada con mucho detalle abajo y poco arriba para que se pudiera contemplar perfectamente cuando se construyo, ya que había una casa en frente. En la misma plaza está la estatua a Fray Luis de León, tocapelotas oficial de la inquisición en su época.

Pasamos por delate de la casa del rector donde vivió Unamuno en su primera etapa a frente de la universidad. Seguimos camino por la calle libreros y llegamos a las catedrales, ¡a falta de una dos! La vieja y la nueva. Acabamos la visita en la plaza Anaya contemplando el pórtico de la catedral nueva y su astronauta.

Hora de comer, barra de pan en un supermercado y nos vamos a huerto de Calisto y Melibea a comernos un bocadillo top de lomo embuchado y tomate natural. El jardin es chulo pero bueno, nada del otro mundo, además las vistas desde la muralla tampoco son muy bonitas.

Una caña y un helado después, decidimos ver las catedrales y nos decantamos por la visita Ieronimus, que subiendo por la torre te ofrece una visión distinta de las seos. Vemos los tejados de las naves entre gárgolas, contrafuertes y pináculos y además nos asomamos a la catedral vieja desde un ventanal frente a altar. La catedral nueva, mucho mas grande y alta la vemos desde una balconada que la atraviesa muy cerca del techo desde una nave lateral a la otra pasando por la central. Aquí, Iñigo, descubre que tiene más vértigo del que pensaba y cruza el balcón limpiando la pared… Acabamos la visita subiendo hasta las campanas de la torre. Un acierto haber elegido esta visita, por 4 euros tienes una visión distinta de la ciudad y de las catedrales. Además, el dinero de esta visita va a la ciudad, no al arzobispado como en la visita de la catedral.

Se va acercando la hora de las cañas pero aun bajamos al puente romano, vemos el Verraco y callejeamos un rato sin rumbo. La primera caña cae en la cervecería Holy Cross, la ipa de la casa y una brown ale de la cervecera local Bizarra. La ipa de libro, amargor seco, resinoso y toques cítricos, la pinta vuela. La tostada de Bizarra una pequeña decepción, ni tostada, ni cuerpo… La siguiente viene acompañada de unas alitas en el Yunque, recomendación de Miren. El bar está vacío y las alitas crujientes y sabrosas. Las dos siguientes las echamos en el típico bar de universitarios con precios populares. Sorpresón al pedir cañón tostado y caña por 3 euros. Igualico que en Iruñea…

Cenamos en el Yunque otra de alitas y un bocata y nos volvemos para la furgo. Nos paramos a sacar unas fotos a la plaza Mayor iluminada y en 10 minutos estamos en el parking. El día ha cundido, nos hemos vuelto a quemar y creo que caeremos pronto. ¡Mañana más!

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