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Casablanca: una ciudad entre la leyenda y la modernidad

Mezquita de Casablanca

Por Carlos Fuentes

No hay mayor atractivo para una ciudad que presentarse ante el visitante con una historia repleta de incógnitas por desvelar. Interrogantes de leyenda que incluso ponen en duda la fecha de fundación de la urbe antigua. Ocurre con Casablanca, la primera ciudad del reino de Marruecos por número de habitantes y principal capital económica del país magrebí.

Aún hoy no existe un consenso histórico absoluto sobre los orígenes de esta gran ciudad portuaria por cuyas aguas atlánticas pasaron romanos, fenicios, portugueses y españoles. Quince siglos después de la primera presencia del hombre en sus costas, Casablanca alberga actualmente a cuatro millones de habitantes que protagonizan una animada actividad urbana en torno a la economía, el comercio, el turismo y el ocio. Conviene, no obstante, conocer antes del viaje la historia del lugar. Las raíces de esta ciudad legendaria.

Puerta de HassanNo se sabe bien si fundada por los romanos como Anfa, como defendió en su día el legendario viajero Hassan al-Wazzan, conocido por el nombre cristiano de León el Africano, o por iniciativa de pobladores bereberes, como sostiene la tesis más aceptada, las primeras huellas fiables de Casablanca datan de 1468, cuando tropas portuguesas atacaron Anfa para evitar el saqueo de sus barcos por piratas. Durante el siglo siguiente, la ciudad cayó en un cierto olvido hasta que el sultán alauita Sidi Mohamed impulsó su resurgimiento a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Fue en ese momento histórico, con el dominio monárquico asentado, cuando la ciudad recobró el nombre original que los navegantes lusos habían dejado en el camino de sus vueltas al mundo: De “casa branca”, en portugués, a Casablanca, por una pequeña casamata de ese color que los marinos avistaban en el promontorio de la costa africana atlántica.

A medio camino de Fez y Marrakech, las ciudades imperiales que concentran el comercio histórico de pieles, cerámicas, platería y productos artesanales en Marruecos, Casablanca se ha visto favorecida por el apoyo decidido de la monarquía al asentamiento de negociantes y artesanos. Este proceso de crecimiento paulatino alcanzaría su reconocimiento internacional en 1912 con la construcción del primer gran puerto comercial de la era moderna en el país, hoy pulmón del comercio internacional marroquí. La inversión llamó al empleo y el trabajo hizo aumentar la población. Y el auge urbano se hizo notar en las nuevas construcciones: un paseo por la historia del urbanismo en Casablanca permite visitar las huellas modernistas propias de los años veinte, cuando en la ciudad trabajaban más arquitectos que en todo el país de Túnez, con marcadas influencias francesas; el estilo neomorisco de los años treinta, con la aparición de los primeros edificios de lujo, Levy Bendayon y Moretti-Milone, así como las villas edificadas en torno al barrio del Parque y el bulevar  Moulay Youssef. De los años cincuenta se mantienen en pie los aires de grandeza a la americana plasmados en la villa Sami Suissa, el edificio Liberté y la zona de Tit Mellil.

Casablanca Morocco

Atrás quedaron los tiempos de la administración colonial francesa, casi medio siglo, que comenzó como respuesta militar a una rebelión popular en 1907 y que concluyó con la independencia lograda en 1956. Entre medias, el nombre de Casablanca dio la vuelta al mundo en forma de película de éxito hecha en Hollywood y protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Y aunque realmente el largometraje dirigido por Michael Curtiz en 1942 no se rodó en esta ciudad del norte de Marruecos (y, por tanto, Bogart no se despidió, “creo que este es el principio de una gran amistad”, en el aeropuerto de Casablanca), la famosa trama de amor imposible entre los personajes de Rick Blaine e Ilsa Lund se desarrolla en el convulso periodo colonial del protectorado francés.

De vueltas a la realidad, con la nueva organización administrativa marroquí, a primeros de los años ochenta, la ciudad se convirtió en la capital de la wilaya denominada Gran Casablanca, que además de los ocho distritos de la ciudad titular incluye la prefectura vecina de Mohammedia y las provincias de Nouaceur y Mediouna. De la importancia nacional de este conglomerado de calles, avenidas e instalaciones industriales y comerciales queda reflejado en las estadísticas: la región de Casablanca abarca un tercio de la actividad empresarial de Marruecos, un 56% de la producción industrial y otro tercio de la actividad bancaria marroquí. Por sus dos puertos transitan actualmente exportaciones de productos textiles y de material electrónico, procesado de alimentos, pesca, marroquinería y elaboración de cigarros de marcas punteras, en un trasiego que supone más de la mitad de la actividad portuaria nacional.

Casablanca map

Hermanada con ciudades de la solera de Atenas, Alejandría, París, Estambul y Río de Janeiro, Casablanca ofrece al visitante una panoplia de actividades de ocio y de negocio. También algunas paradas estratégicas, como un paseo por el bulevar de la Corniche con destino a la imponente mezquita de Hassan II, con capacidad para acoger hasta cien mil personas durante el culto al amparo del minarete más alto del mundo, con 210 metros. La antigua catedral católica no desmerece la visita y el parque de la Liga Árabe ofrece un momento de paz entre el trasiego de un distrito a otro. Para los más interesados en la ciencia y el negocio está el moderno espacio Techno Park, el primer parque tecnológico del país que actualmente alberga a más de 130 empresas especializadas en el comercio electrónico, las nuevas tecnologías y el uso de energías renovables.

Publicado en la revista NT en febrero de 2013

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