You are here: Home > Viajando > Arthur’s Seat

Arthur’s Seat

Llegué a Edimburgo emocionadísima por pasar un mes en las Highlands. Había reservado el tren para llegar a Inverness a última hora de la tarde, de forma que me diera tiempo de visitar algo de la capital, en la que solo había echado un día allá por 2008.

A sabiendas de que no iba a dormir gran cosa en el diminuto aeropuerto de Edimburgo y para aprovechar al máximo el día, me cogí el primer tren que salía a la ciudad, a eso de las seis se la mañana. Solo había un problema: ¿qué había abierto a esa hora que fuera visitable? No gran cosa.

Pero mientras investigaba la ciudad de cara al viaje descubrí que Edimburgo está coronada por un volcán, llamado Arthur’s Seat por su mitológico enlace con la leyenda artúrica. Se puede ir fácilmente al parque en el que se encuentra el monte dando un paseo y no cierra, así que en mi cabeza se formó la romántica idea de ver amanecer en la cima. Doscientos metros de altura no es tanto, ¿verdad?

Ilusa.

Una vez empecé a subir ya me di cuenta de que no iba a ser tan sencillo. Para empezar, no me había parado a mirar que hay varios caminos de subida, que se pueden resumir en dos vertientes: el camino largo, con numerosos senderos y que sube por las colinas del parque de Holyrood, poco a poco, y el camino largo, que sube directamente por la ladera más empinada del volcán y que parte del palacio de Holyrood. Yo tomé el segundo camino.

No me malinterpretéis: no hace falta ser alpinista para subir, pero sí gozar de una cierta forma física y, sobre todo, estar preparada para dedicarle más de una hora. Hay puntos en que el sendero mide apenas dos metros y no hay ninguna barandilla que evite que te despeñes si te resbalas, así que cuidado a los que tengan vértigo. También hay mogollón de escaleras; paciencia y aguante.

Eso sí, las vistas que encuentras en este camino compensan con creces el esfuerzo y yo personalmente me alegro de haber ido por ahí a la ida y no a la vuelta, algo más complicada.

Igual os habéis dado cuenta de cierto cambio en las fotos.

¿No está el cielo más encapotado?

Pues sí.

Conforme fue pasando la mañana, el día estupendo que había amanecido en Edimburgo se fue cubriendo de gris y de bruma y, para cuando llegué arriba, ya empezaba a llover. Digo “arriba” y no “a la cima” porque no llegué a coronar el volcán.

¿Veis a esas personitas de la siguiente foto? Ellas sí están en la cima. Lo admito: me asusté. Pasé unos minutos planteándome si hacer ese último esfuerzo por subir pese a la lluvia, pero finalmente llegué a la conclusión de que no quería ser la guiri que saliera en las noticias por haberse despeñado cometiendo una imprudencia resbalándose entre la hierba mojada y el barro, y dejé el reto para otro día.

Tras tomar las últimas fotos, abrí el paraguas y emprendí el regreso, eso sí, esta vez por el camino largo: el mucho más seguro parque Holyrood.

Licencia de Creative Commons

This album and the text by Garoliva Fotografía are licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Leave a Reply