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Animales en Islandia

La mayoría de los animales que pueblan Islandia hoy en día fueron llevados por los colonos o siguientes generaciones desde otros lugares, apenas quedan especies silvestres nativas. Sin duda, los animales estrella en el país son los caballos, las ballenas y los frailecillos. Pero hay algunos más.

MAMÍFEROS TERRESTRES

En el siglo IX, antes de que los humanos se asentaran en Islandia, el único mamífero terrestre en la isla era el zorro ártico. Esta especie llegó sobre el hielo hasta terreno islandés y se quedaron varados cuando este se derritió hace más de 10.000 años. Podemos encontrar dos tipos: el zorro blanco y el zorro azul, aunque es más común el segundo de ellos. Se concentran en los Fiordos del Oeste, de hecho en Súðavík se creó en 2007 un centro de investigación y un museo dedicados a este animal. No tuvimos el placer de ver ninguno, principalmente porque no nos adentramos por esta zona.

Los primeros colonos llevaron a Islandia ovejas desde Noruega. Desde entonces no han debido adaptarse mal al cambio, pues hoy en día se estima que hay unas 800.000, casi el triple que de habitantes. Tiene un abundante pelaje y su lana es altamente cotizada y se usa para confeccionar el famoso jersey islandés, el lopapeysa. Como hay tanta población, es común encontrar su carne en la gastronomía local, muy valorada gracias a que las ovejas pastan libremente por los campos.

De Laponia se importaron renos a finales del siglo XVIII, pero como la cría era muy complicada acabaron puestos en libertad. Durante un tiempo se cazaban, pero cuando empezaron a estar en vías de extinción a comienzos del siglo XX, se clasificaron como especie protegida. Esta especie, al contrario que los zorros, habita en el este y noroeste del país.

Los caballos islandeses, junto con las ovejas (hay más o menos la misma población), son los más sencillos de encontrar. Aunque puede pasar como nos ocurrió en Escocia con las vacas con flequillo. Parecen estar por todos lados, pero no las veíamos por ningún sitio hasta que después las veíamos casi a diario.

En el siglo X los primeros pobladores de la isla llevaron sus caballos, que comenzaron a cruzarse con otros que había en la isla. Sin embargo, este mestizaje parecía dar algún problema y dado que este animal era usado en la guerra, transporte, agricultura y la alimentación, en el 982 el parlamento decide prohibir su importación para preservar el caballo islandés (Íslenski hesturinn). Incluso hoy sigue vigente y también funciona en sentido contrario, si un equino sale de la isla, no podrá volver a entrar. Así evitan un posible contagio de enfermedades externas. Desde entonces no se han introducido otras razas, por lo que esta (que parece ser un cruce de varios tipos de ponis de las islas Shetland y el norte de Escocia, Irlanda y la isla de Man) se ha ido perpetuando y mejorando como consecuencia de la selección natural (incluso no le ha afectado la consanguinidad). Hoy en día está considerada como la raza más fuerte y resistente del mundo. Y es que es capaz de sobrevivir a las temperaturas extremas de Islandia gracias a que necesita poca comida, se orienta fácilmente, es muy resistente a las enfermedades y no tiene depredador. Su esperanza de vida, entre los 35 y 40 años, es muy alta para un equino.

Estos animales que suelen medir entre 1,25 y 1,50 metros y pesar entre 300 y 400 kilos, son más tranquilos, sociables y curiosos que otras razas de caballos. Por eso no es raro encontrar con granjas que ofrecen a los visitantes cursos, paseos, excursiones y recorridos a sus lomos. Como curiosidad, esta raza no solo tiene los pasos de paseo, trote y galope, sino que además tiene uno entre el paseo y el trote y los mejores especímenes uno superior al galope.

También con los primeros colonos llegaron los perros pastores. Al igual que los caballos, son algo más pequeños que los perros comunes (unos 40-45 cm). Con una apariencia casi de zorro, son animales enérgicos y ágiles como consecuencia de su papel durante siglos como pastor en el duro clima islandés. Aunque los hay de pelo corto y pelo largo, en ambos casos tienen dos capas (como la vacas escocesas) que les protegen del viento y la lluvia, por lo que disfrutan al aire libre. Son inteligentes y están dispuestos a aprender, por lo que resultan fáciles de entrenar para su tarea con las ovejas. Además, son muy amigables y les gusta estar con la gente, incluso con desconocidos.

Estuvieron al borde de la extinción en el siglo XIX por un brote de moquillo canino que acabó con el 75% de la población y por un impuesto que limitaba el número de perros que podía haber por granja (se podían tener todos los que se quisieran, pero a partir de determinado número estaban fuertemente gravados). Sin embargo, en el siglo XX el Ministerio de Agricultura de Islandia estableció un programa de cría para preservar la raza.

MAMÍFEROS MARINOS

Las colonias de focas son numerosas, y habitan en las costas oeste, sur y noroeste del país, sobre todo en la Península de Vatnsnes, en la Laguna Jokülsárlón (ahí las vimos nosotros) y en la costa sur de la Península de Snæfellsnes.

Hay dos especies nativas de Islandia: la foca de puerto y la foca gris. Esta última se caracteriza por su cabeza grande y puntiaguda, por ser algo más grande que la de puerto y por contar con menos manchas en la piel. Son capaces de sumergirse más de 100 metros para conseguir alimento.

Pero sin duda, los mamíferos marinos que más atraen a los visitantes son las ballenas. Este animal y otros cetáceos se acercan a la costa islandesa en diferentes puntos. Es común verlas cerca de Hvalfjörður (entre Reikiavik y Borgarnes), un fiordo que precisamente significa “fiordo de las ballenas” y donde se ubicaba en los años 80 un gran centro de la pesca ballenera. También se puede intentar avistarlas cerca de la capital, donde hay un 90% de posibilidades en temporada alta y un 60% el resto del año. Sin embargo, en Húsavík, al norte, el porcentaje sube hasta el 98 independientemente de la fecha. No en vano es conocida como la capital de la observación de ballenas en Islandia. Eso sí, puede darse el caso de que, aunque todo sea propicio para verlas, el clima no acompañe para navegar, como nos ocurrió a nosotros. Una espinita que se nos ha quedado para el futuro.

En el sur suelen verse más fácilmente las ballenas minke, mientras que en el norte es más común encontrar las jorobadas, que son algo más grandes.

Otro mamífero que habita cerca de Islandia es el delfín de pico blanco.

AVES

En Islandia  viven más de 300 tipos de aves. Sin dudas el ave nacional es el frailecillo, un pájaro pequeño que recuerda a un pingüino pero que sobre todo se caracteriza por su pico grande, parecido al de un loro y de color rojizo (en verano, puesto que en invierno son grises). La mayor colonia del país se halla en las islas Vestmannaeyjar, pero también anidan al norte de la Península de Snæfellsnes, en los acantilados Látrabjarg en los Fiordos del Oeste, en el promontorio de Dyrhólaey (aunque es zona protegida entre el 1 de mayo y el 25 de junio) y en Borgarfjörður en los Fiordos del Este. Generalmente buscan lugares en los que haya hierba para poder anidar en una zona mullida. Se pueden ver en los acantilados a primera hora de la mañana y última de la tarde, ya que el resto del tiempo se dedica a pescar mar adentro.

Por la época nosotros sabíamos que no íbamos a poder verlos. Y es una pena, pues me encantan estos pajarillos de pico colorido. Me tengo que conformar con la pequeña colonia que vimos de casualidad en Escocia. Quizá para el próximo viaje, junto con las ballenas.

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