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Amaranto: De la Conquista de América a la Conquista del Espacio

Pocos son los seres vegetales que tienen tras de sí una historia tan increible como la del Amaranto o Amaranthus (como la denominamos los botánicos).

Comenzó siendo una de las primeras plantas cultivadas por la humanidad y llegó, en la América Precolombina, a ser considerada sagrada. Después, los conquistadores españoles prohibieron su consumo y cultivo, acusándola de demoníaca.

Casi cinco siglos más tarde, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) la rehabitó aupandola al estatus de “mejor alimento de origen vegetal para consumo humano”.

Si esto fuera poco la NASA, desde 1985, la considera idónea para ser cultivada en naves espaciales y bases planetarias, por sus propiedades ambientales y nutritivas.

El género Amaranthus

Amaranthus es un género, es decir un grupo de especies (unas 70, según los especialistas) de características semejantes. Este nombre proviene del vocablo griego “ảμápavτos” que significa siempreviva, refiriendose a unas estructuras laminares, brácteas, que acompañan a las flores y que permanecen cuando estas se marchitan.

Las especies de este género tienen porte herbáceo y un ciclo de vida anual. Están distribuidas en casi todas las regiones cálidas y templadas de mundo.

Algunas de ellas, en América Central y del Sur, en África, India o China, han sido y son cultivadas para emplear sus semillas y hojas como alimento, es el caso de las especies Amaranthus caudatus, A.cruentus y A.hypochondriacus. Fueron domesticadas y dispersadas por el planeta desde que el humano se hizo agricultor.

Cuando son cultivadas, sus semillas son de color blanco. Las que crecen salvajes, los granos que producen son de color negro.

Estas semillas tienen una elevada proporción de proteínas, aminoácidos esenciales y carbohidratos. También poséen calcio, hierro, potasio, zinq, vitamina B y E…

En otros casos se siembran por motivos ornamentales, por ejemplo Amaranthus tricolor.

También hay especies que nunca han sido cultivadas y proliferan sin que nadie las llame, comportándose como malas hierbas e invadiendo toda clase de cultivos, siendo difíciles de erradicar. Es el caso de la especie Amaranthus retroflexus.

Amarantus caudatus o Kiwicha

• Esta especie es nativa de los Andes, crece entre  1400 y 2400 metros sobre nivel del mar. La podemos encontrar en Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. Los arqueólogos han identificado restos de ella en tumbas de hace más de 5.000 años, pero se sospecha que su cultivo es aún más antiguo.
• Puede alcanzar 2.5 metros de altura. Las flores son rojizas y nacen en los tallos principales, formando agrupaciones (influorescencias) de hasta 90 cm de largo.

• El grano entero puede utilizarse a la manera de cereal de desayuno. La harina de estos se emplea de forma tradicional para elaborar tortitas, chapatis y plan ácimo.

• El Kiwicha tiene una guerra particular con la soja (por culpa de la cual se roturan selvas maravillosas, como puede verse en la fotografía). Invade esos cultivos y resulta inmune a los herbicidas más conocidas. Justicia Natural, dirán algunos y yo también.

Amarantus cruentus o huautli

Es originaria de Norteamérica, pero su cultivo alcanzó su máxima expresión en Centroamérica.

Es muy parecida a la especie anterior, pero es de tamaño menor, sus flores son más oscuras, formando influorescencias más pequeñas.

Las semillas pueden consumirse molidas, germinadas, enteras…Con ellas se elabora un dulce tradicional mexicano llamado alegría.

Las hojas suelen cocinarse a la manera de espinacas o acelgas.

• Los mayas fueron los primeros en plantarlo, llamándolo “xtes”.

• El pueblo azteca lo conocía como “huautli” y lo consideraban una planta tan útil como sagrada. Afirmaban que tenía poderes vigorizantes, afrodisíacos y místicos. Se empleaba como ofrenda a difuntos, caudillos y dioses.

• En ciertos rituales, molido y tostado, el grano de amaranto era mezclado con miel de la planta maguey (materia prima del tequila) y con esta pasta se modelaban figuritas humanas o de animales. Cuando finalizaba la ceremonia, se repartía entre los asistentes al acto para que las consumieran.

• Los conquistadores españoles, en su intento por desculturizar a los nativos e imponerles la religión cristiana condenaron la planta, atribuyendole características satánicas y heréticas. Su cultivo, posesión, comercio y consumo quedó tajantemente prohibido durante los siglos que duró su dominio, desapareciendo dicha especie en la mayor parte del territorio sométido.

De nuevo, la religión ha servido de justificación de lo injustificable. Si el amaranto, de fácil cultivo, alto rendimiento y muy nutritivo, se esfuma, los indios pasarán hambre y no tendrán energías para guerrear contra los usurpadores. Hoy se ha recuperado parcialmente su cultivo, sin embargo, su importancia dista mucho de la que tuvo en la época precolombina.

Amaranto, un cultivo sostenible

• En el principio del post hablamos del podio donde ha situado la FAO al Amaranto. Si comparamos sus valores nutricionales con los de otros alimentos no tiene rival. Supera ampliamente las cualidades de la quinoa, el trigo, el centeno, el arroz, la leche y la soja.

• Conviene resaltar que no se trata de un cereal, que es de sencilla crianza, poco exigente, altamente productiva, no precisa de fertilizantes y herbicidas.

• Actualmente se cultiva en muchas zonas desfavorecidas, particularmente en África, con un efecto muy beneficioso sobre una población de escasos recursos alimenticios.

Si fueramos lo suficientemente inteligentes como especie y no estuvieramos siendo estafados por las multinacionales de la invasiva soja, que amenaza con arrasar el Amazonas, deberíamos sustituirla por el amaranto, dejando la selva en paz y establecer los cultivos en su ecosistema andino original.


Un futuro espacial

• La NASA ha calificado el género Amaranthus como un cultivo CELLSS  (Controlled Ecological Life Support System), capaz de absorver el dióxido del aire de las naves y proporcionar alimento, oxígeno y agua a los astronautas.

• En el año 1985, gracias al empeño del primer astronauta mexicano de la historia, el Dr. Rodolfo Neri, se incluyó en el programa espacial. La viabilidad del proyecto quedo en manifiesto cuando fueron capaces de florecer los ejemplares que viajaban a bordo del transbordador Altantis durante un vuelo orbital.

Si quieres saber más sobre como la llegada de los españoles cambió la América Precolombina en el ámbitos relaccionados con la Botánica, te aconsejo la lectura del post de este mismo blog titulado: “El tequila y los conquistadores

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