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¡Bomba!

Hoy quiero compartirles una historia cortita, pero muy peculiar que nos ocurrió a mi familia y a mí en nuestro verano 2017.

Nosotros, 4 turistas enamorados de París, empezamos nuestro día en la cafetería del hotel tomando un desayuno reforzado para agarrar fuerzas. Mientras disfrutábamos del tradicional “morning croissant”, yo intentaba traducir las noticias que se emitían en el televisor para que mi padre, un hombre que tiene que estar actualizado de todo, pudiese entender qué estaba pasando. Justo por esas épocas se habían cometido diversos ataques terroristas en Europa y los controles eran tan estrictos que sentías la tensión en el aire; es por ello que justo estaban pasando una noticia del tema. Nos quedamos un poco asustados, pero como siempre vivimos al límite, dijimos: “chulla vida”.

Entre croissants y jugo de naranja, el desayuno terminó y fuimos a la habitación para alistarnos y salir a conquistar la ciudad. Mi madre, muy vanidosa como siempre, decidió planchar rápidamente su cabello para estar guapetona en las fotos. Conectó la plancha de pelo en el enchufe junto al escritorio y empezó su trabajo.

Ya le faltaban 2 mechones para terminar y de repente suena una alarma estrepitosa, mi madre grita: “¡BOMBA! Los terroristas” y cuando salimos al pasillo del hotel para bajar a la recepción, observamos cómo una barrera de metal bloqueaba el pasillo y prácticamente quedábamos encerrados. Yo ya estaba viendo la manera de saltar por la ventana o simplemente esperar lo peor. Mi padre, siempre muy tranquilo, solo nos pedía que esperemos y que nos calmemos. Mi madre y mi hermano menor en gran llanto.

Fueron 3 minutos de incertidumbre total, la alarma sonaba, todos los huéspedes en el pasillo bloqueado muy angustiados y yo seguía pensando en que lo mejor sería huir de los secuestradores saltando por la ventana.

Pasados los 180 segundos, sube el tipo de la recepción, entra corriendo a nuestra habitación y grita: “fire, fire, be careful with the fire”. ¿Qué pasó? El vapor de los cabellos planchados de mi madre llegaron justo a la alarma de incendios que estaba sobre ella y fue el causante de todo el show.

Sin lugar a dudas, fuimos los huéspedes más odiados del hotel porque tuvimos que esperar como una hora y media más para que llegaran los bomberos y se cercioraran de que no habían incendio alguno.

Lección: nunca planchen su cabello debajo de la alarma de incendios…

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